Kurdistán, la autonomía
que nunca tuve
Kurdistán: Informe sobre la historia
y el presente de una tierra donde el pueblo tiene prohibido ser.
Alejandro Haddad, desde Kurdistán Norte - Agencia Walsh
El
Kurdistán es una región compleja, habitada
por un pueblo de pueblos; que habla una lengua y varios dialectos; que
viste una ropa de variadas formas; que baila un baile de distintas maneras;
que practica una religión que no siempre es la misma. El pueblo
kurdo habita un suelo que es propio en el corazón pero no en las
leyes. El pueblo kurdo es aunque no lo dejen ser. Para acercarnos un poco
a la esperanza que lo mantiene vivo y andando, que venga este “Kursditán,
la autonomía que nunca tuve”.
Prohibir un pueblo
“La gloria como una nube
desaparece si miras otra vez.”
Se puede estar de acuerdo en no fumar en lugares cerrados,
en conducir con el cinturón de seguridad. Se puede estar de acuerdo en cocinar
sin sal, en no utilizar agrotóxicos. Se puede estar de acuerdo
en muchas cosas, incluso, se puede estar de acuerdo en no estar de acuerdo
con alguna idea. Pero en lo que no se puede estar de acuerdo es en prohibir
un pueblo. Porque no se puede estar de acuerdo con las conductas genocidas;
a menos que se sea genocida, claro.
Los fusiles otomanos primero y turcos ahora, vienen prohibiendo,
desde hace doscientos años, al pueblo kurdo. En estos dos siglos, el
pueblo kurdo viene demostrando que un pueblo no desaparece con leyes prohibitivas,
porque ha nacido de la vida y la vida, aún dormida, no deja en
paz a la muerte.
Primero fue el imperio vestido de imperio. Se llamaba
Otomano, del pueblo Otoman. Luego, o sea, ahora, es el gobierno del
estado turco. Aunque transformado
en república, las ideas de imperio siguen intactas, y con ellas,
territorios y pueblos que antiguamente habían sido anexados por
el imperio. Entre ellos, el territorio Kurdo y su pueblo.
No obstante eso…
Esperen unos minutos, no puedo concentrarme con tanto
ruido… Están
sobrevolando aviones del ejército.
Origen
y ubicación
“La fama va envileciendo
ese pedazo intacto que queda de ti.”
El origen del pueblo kurdo es incierto. Hay varias posturas
en relación
a ese tema. Unas dicen que el pueblo kurdo vive en la región conocida
como Kurdistán, desde 6 siglos antes de Cristo. Otras dicen que
su origen en la región es de unos 3000 años, y otras, más
de 12 mil. Otras dicen otras cosas, y otras, como la difundida por el
nacionalismo turco, dicen que no existe tal origen, sencillamente, porque
el pueblo kurdo no existe.
Lo cierto, más allá de los resultados de las investigaciones
y de las ideologías que lo ningunea, el pueblo kurdo existe antes
de las formaciones de los estados-naciones, en las que quedó dividido
su territorio.
En el continente americano, los Pueblos Originarios han
conseguido con su lucha, que los gobiernos de los países reconozcan su pre-existencia
a la conformación de los estados-nación, más allá de
conocer el origen cierto de esos pueblos.
Pero, ¿por qué tantas trabas para aceptar
la pre-existencia del pueblo kurdo en el suelo que habitan?
…El Kurdistán está ubicado en la parte septentrional
de Medio Oriente, entre los ríos Tirgis y Eufrates. Ocupan las
alturas de las montañas de Anatolia y los montes Zagros; de ahí se
los conoce como “el pueblo de las montañas”.
Llamamos Mesopotamia a la zona donde se asienta el Kurdistán.
Para Europa, es el “Oriente Próximo”, porque está próximo
de sus mercados de baratijas, y cercano a sus ideas de dominio.
El pueblo que habita el Kurdistán, es descendiente de los Medos,
quienes derrotaron a los asirios en el año 612 antes de Cristo
(A.C). Según esta versión que muchos kurdos dicen, la nación
kurda, lleva treinta siglos viviendo en esa zona. Aunque, como ya se mencionó,
el origen sigue siendo charlado. Sigamos en esta lógica que parece
convincente:
Al vencer a los asirios, los kurdos intentan un imperio
que será derrotado
por los persas en el 550 A.C. Si bien ha logrado vivir en cierta calma
durante la edad media, bajo el resguardo de los feudos, desde entonces,
desde aquel 550 A.C., el Kurdistán, viene viviendo un periplo de
sucesivas dominaciones sin establecerse como nación libre e independiente.
De todos modos…
Aguarden un momento… la policía está haciendo
una razia.
Kurdistán, resistir desde antaño
“Y ni siquiera el poder será
capaz de neutralizar…”
Por los años del siglo 16, el creciente imperio Otomano y su rivalidad
con el imperio y Savafavid (persa), convirtieron al Kurdistán en
una zona beligerante; en un territorio en disputa por su importancia estratégica,
ya que se encontraba en medio de esos dos monstruos militaristas y era
el paso hacia Medio Oriente o hacia Europa; según de donde se lo
mirase. Además, Kurdistán conserva en su vientre la fecundidad
que le dan sus ríos. La pugna terminó por dividir al Kurdistán
en dos. Sus fronteras fueron trazadas por los imperios.
Los y las kurdas, eran ciertamente autónomas, dado a que, bajo
el imperio otomano, las autoridades de los feudos kurdos eran respetadas.
Tan es así, que el imperio otomano “negocia” con los
kurdos el paso por su territorio para llegarse hasta las puertas del imperio
persa. Sin embargo, la primavera autónoma iba a sufrir socavamiento
por parte de los otomanos. Las permanentes, y cada vez más profundas
interferencias en sus asuntos internos, terminaron por querer romper esa
autonomía. Así es como surgen los primeros levantamientos
kurdos contra el imperio otomano, cansados de tanto entrometimiento. Pero
la no articulación de las luchas y los sectarismos Tribalistas
(cuestiones de feudos), convertirían en fracaso los levantamientos
de 1806, 1831, 1842, 1855 y 1880.
Sin embargo…
Esperen un momento, no puedo ver bien… Está pasando
una comitiva militar.
Kemal “Atatürk” y
el unionismo
“…lo que se puede encontrar
bajo una risa feliz…”
A comienzos del siglo 20 surgió una ideología nacionalista
que iba a a trasformar el imperio otomano en república e iba a
prevalecer hasta el día de hoy. Ese pensamiento-práctico,
fue gestado por Mustafá Kemal “Ataturk”, y se propagó rápidamente
en una tierra ya abonada por el odio al diferente que generan los imperios.
Nace la ideología “kemalista”.
Kemal Atatürk, es considerado el padre de Turquía, ya que,
junto a los “Jóvenes Turcos”, derrocaron al rey otomano
en 1908, y tomaron el poder prometiendo dar igualdad al pueblo, abriendo
un camino de reformas hacia la democracia. Así nació la
actual república de Turquía.
Los “jóvenes turcos”, pretendían expandir su
ideología, estableciendo el poderío otomano sobre toda Asia
Central (el “Pan-Turiano”). Por supuesto, como toda ideología
expansionista, la unionista, era racista y chauvinista.
En 1914, y bajo los efectos narcotizantes de realizar
el sueño
del Pan-Turiano, los unionistas se proponen exterminar a toda aquella
persona que no fuese de la nación turca. La cruzada lleva a la
persecución, entre otros pueblos, del griego, el armenio y el kurdo.
Pero el ejército kemalista no iba a hacer el trabajo sucio. Eso
iba a estar reservado para algunas familias kurdas que quedaban del resabio
feudal. Así los otomanos se valieron de la desunión kurda
para usar algunos de sus brazos como asesinos de armenios.
Durante la primera guerra mundial, un millón y medio de armenios
y armenias fueron exterminadas por la práctica de esa ideología.
Aunque le buscaron una explicación racional, esa ideología
puritana de la raza superior, tan vinculada a Hitler y Mussolini, carecía
de toda base científica, y más bien era una cuestión
económica. Las masacres perpetuadas contra armenios y griegos,
fueron para quedarse con el comercio que estos acaparaban.
Pero el exterminio, no significa, necesariamente, la muerte
de los cuerpos y sus colores de piel. Significa también la muerte de su lengua,
de sus bailes, de sus ropas, de su música… en fin, de todo
aquello que signifique identidad. Entonces, la tarea será asimilar
al pueblo, que deje de ser y se haga otra cosa.
Ante tamaña planificación de exterminio, surge, a través
de los años, el rumor de que, el propio Atatürk, habría
escrito en los años de la década de 1920, que había
que darle la autonomía al pueblo kurdo. El rumor sigue explicando
que esos papeles fueron destruidos. Pero, como todo rumor, éste
es incierto. Pareciera que apenas se sostiene por la esperanza que los
kurdos le ponen a una salida pacífica a su problema.
Pero además…
Esperen un poco… acaban de cortar la luz.
Un imperio se transforma
“y un sentimiento espiritual
que te aguardan para hacerte
bueno hasta el final.”
En la primera guerra mundial, el imperio otomano es derrotado
por las fuerzas británicas y francesas. Luego de esa guerra, y lejos de
pretender la autonomía de los pueblos, ingleses y franceses se
dividen el botín. La mitad de Medio Oriente para un imperio, y
la otra mitad para el otro.
Francia se quedó con Líbano y Siria, mientras que Inglaterra
se quedó con Irak y Jordania. En tanto, Persia se transformaría
en Irán. Entre tanto, el derrotado imperio otomano, estaba en crisis
militar y económica. Es en ese momento, donde el pueblo kurdo pudo
haber aprovechado la debilidad otomana, para obtener su liberación
y establecerse como nación independiente. Sin embargo, el fuerte
rechazo a su independencia por parte de Francia e Inglaterra, sumado a
las rivalidades internas, provocó otro fracaso. Al mismo tiempo,
los nuevos intrusos tenían otros planes para ellos: la de ser ocupantes
tapones entre Europa y Medio Oriente; siendo así, moneda de cambio
entre los nuevos países.
Así como el imperio británico colaboró económica
y militarmente a establecer en Persia la república de Irán,
colaboró en no colaborar para que el Kurdistán sea libre
y soberano. Por el contrario, procuró que sigan siendo un estado
tapón. Entre tanto y tanto, descubren que en zona kurda hay petróleo.
Inglaterra, ni corta ni perezosa, negocia con el naciente estado de Irán
el control del recurso. Un motivo más para ningunear al pueblo
kurdo.
Sin embargo, en 1918 se firma el tratado de Sevres, siguiendo
el Programa de los Catorce Puntos del presidente estadounidense Woodrow
Wilson. Según
ese tratado, Kurdistán comenzaría a vivir la autonomía
tan esperada. Pero sin embargo, hay otro sin embargo. Con los tratados
de Laussane y de Ankara, en 1923, Kurdistán pasaría a cobrar
la forma fraccionada que tiene ahora, estando el territorio repartido
entre Siria, Irán, Irak y Turquía.
Es que los imperios, se discuten, se pelean, pero se ponen de acuerdo,
mientras los pueblos siguen buscando en la historia un poco de dignidad.
Sin embargo…
Esperen un segundo, no me dejan poder… está patrullando
un camión blindado de la policía.
La
lucha que nos dividió
“Las cosas que nunca tuve
son tan sencillas
como irlas a buscar.”
No todo el Kurdistán es igual a todo el Kurdistán. Hay
cuatro dialectos que se hablan en el territorio: el Sorani, el Zasakí,
Goraní, y el Kurmanji. Y si bien la religión predominante
es el Islam sunita, hay alevíes y chiítas. El imperio otomano,
hizo de esas diferencias mínimas un conflicto que dura hasta el
día de hoy. Otro de los factores que el imperio otomano profundizó,
fue la división de las grandes familias que forman feudos.
En los cuatro países en los que está repartido el pueblo
kurdo, hay resistencia, pero no de la misma manera, ni con el mismo sustento
ideológico, ni la misma práctica ni el mismo objetivo político.
En Irak, los dos partidos predominantes, el Partido Democrático
del Kurdistán (PDK), fundado por el guerrillero Mustafá Barzani;
y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), escindida
del PDK, y fundada por Jalal Talabani, mantienen un enfrentamiento ideológico
y territorial.
Durante la guerra entre Irán e Irak, los kurdos fueron víctimas
tanto de un ejército como de otro, estando su territorio en medio
del fuego cruzado.
En 1996, el entonces presidente iraquí, Sadam Hussein, ordenó al
ejército capturar a Arbil, referente de la resistencia kurda apoyado
por Irán. Por su parte, Bill Clinton, presidente de los Estados
Unidos de arriba, ordenó dos ataques aéreos dirigidos al
ejército iraquí apostado en zona kurda. Otra vez Kurdistán
como escenario de la pugna imperialista, kurdos derramando sangre kurda
bajo influencia foránea. El PDK Barzani, apoyado por Irak, y UPK
Talabani, apoyado por Irán, se trenzaron en una disputa fratricida
por el control del norte de Irak.
Pero antes de ese fuego cruzado, entre los 1937 y 1938
Y entre tanto…
Espérense que no puedo concentrarme... Está sobrevolando
un helicóptero militar artillado.
Conciencia e identidad para la lucha
“Tuve un árbol pero se secó.
Tuve un niño y entre mis manos creció.
Tuve un libro pero envejeció.”
En los años de la década de 1960, el pensamiento científico
marxista, aportó nuevos elementos al discurso kurdo. No se trató de
inventarlos, sino de descubrirlos.
Antes, el pueblo kurdo era kurdo, sabían que era kurdo, pero no
sabían qué era eso de ser kurdo y ser kurda. Habitaban un
suelo, sabían en su intuición que era propio, pero se sentían
ajenos. Entonces llegan las preguntas y llega el pensarse a sí mismo
para empezar a definirse. Esos planteos llevan al pueblo kurdo a saber
que pisan un suelo propio; que allí viven desde antes de que Turquía
sea Turquía, y Siria sea Siria, e Irán sea Irán e
Irak sea Irak.
Empezaron a saber que su lengua era suya, que tenían una y podían
hablarla más allá de las prohibiciones.
El pueblo kurdo, entre otras, llegó a la conclusión que
les aseguró que son un pueblo colonizado en pleno siglo 20.
En las arcas de su memoria, descubrieron que tienen una
historia de ocupación
y resistencia. Que esa historia estaba llena de derrotas por la derrota
misma que significa la división. Supieron que manteniendo las relaciones
feudales, la libertad y la democracia eran imposibles; que mientras existieran
los feudos, la explotación y la dominación seguirían
vigentes.
1971 fue un año de revueltas en tota Turquía (donde hay
mayor presencia kurda). Las cárceles se abarrotaron de manifestantes
kurdos. En los juicios, los fiscales militares negaban la existencia de
la lengua kurda, aferrándose a la idea de que el kurdo era un dialecto
del turco. Solo lograron que en 1980, todos los detenidos kurdos hablaran
kurdo en los juzgados.
Y además…
Disculpen un momento… hay un zumbido de ambulancias
que me aqueja.
Se organiza la resistencia, el PKK
“El tiempo se llevó
toda la inocencia que al nacer les dio.”
En las últimas décadas, en el pueblo kurdo nace distintas
organizaciones que intentarán ser guía y sustento de la
lucha por su identidad y su territorio.
Entre estas organizaciones la más destacada por su contundencia
y adhesión popular, es el Partido de los Trabajadores del Kurdistán
(PKK).
El PKK surge en 1978 de un grupo de jóvenes universitarios del
Kurdistán anexado por Turquía. En su origen, el PKK es de
ideología marxista-leninista. Basado en esas ideas, el PKK se propone
librar al Kurdistán del colonialismo y establecer un estado independiente.
Para ello, el 15 de agosto de 1984, un grupo armado encabezado por Abdullah Öcalan
realiza su primera acción armada atacando un cuartel turco. Desde
entonces, la guerrilla del PKK sigue afincada en las montañas que
cosquillean las fronteras de Irak, Irán y Turquía.
El líder del PKK, Abdullah Öcalan ha sido encarcelado en
1999 después que agentes de la CIA lo capturaran en Kenia, luego
de un largo periplo que comenzó por su expulsión de Siria.
La agencia de inteligencia norteamericana, lo entregó al gobierno
turco como gentileza de la casa. Desde entonces, Öcalan purga una
condena perpetua, solo, en la cárcel de Imrali, ubicada en la isla
del mismo nombre. La pena fue cuestionada por el propio tribunal de la
Unión Europea, por haber estado fundada en procedimientos que violaron
los derechos humanos elementales, y no se respetó el debido proceso.
El PKK cuestiona los liderazgos regionales, heredados
de los antiguos latifundios, resabios de la época feudal. Propone, en cambio, la
liberación social y nacional.
Pero el PKK, ajustándose a los tiempos y al caminar dinámico
de los pueblos, fue modificando su propuesta. En distintas reformulaciones,
busca, al día de hoy, una salida pacífica para la democratización,
no solo de los y las kurdas de Turquía, sino para toda Turquía
y la región.
Las bases del PKK, apostadas a lo largo y ancho de todo
el Kurdistán
anexado por Turquía, vienen sufriendo persecución, cárcel
y tortura desde el nacimiento de esta organización. Entre los años
de 1994, 1995 y 1996, el ejército masacró a 17000 personas
entre militantes del PKK, mujeres y niños; arrasó con 3
mil pueblos, desalojando a los y las campesinas e incendiando sus casas.
Desde entonces campesinas y campesinos tienen prohibido regresar a sus
campos. El éxodo masivo de familias rurales, provocó el
engrosamiento de barrios marginales de ciudades como Amed, donde, en el
barrio Ben û Sen, viven hacinadas miles de personas.
Y entre tanto…
Disculpen… otra vez cortaron la luz.
El vicio de prohibir
“Por eso cuando te miro
ya sin ninguna duda
creo adivinar…”
Desde su nacimiento, el PKK es una molestia, pero es un
negocio para el ejército turco.
Entre otras cuestiones, la mujer, dentro del movimiento,
ha conquistado muchos espacios que antes les fuera vedado. Tienen unidades
propias dentro
de la guerrilla, llevando a cabo acciones militares destacadas. Ocupa
cargos públicos en instituciones gubernamentales dentro del DTP,
partido vinculado al movimiento kurdo.
Las violaciones a los derechos humanos elementales por
parte del gobierno turco hacia la población kurda son sistemáticas. A la creciente
corrupción militar que en años de la dictadura enriqueció a
comandantes que diseñaron grandes edificios por los cuales cobraron
una fortuna de dinero y nunca terminaron de construir, se suma, la política
prohibitiva de la lengua kurda en las escuelas y en las oficinas públicas.
Además está vedado decir “Kurdistán”,
enarbolar banderas kurdas, que las y los kurdos tengan escuelas propias,
que escriban una carta desde Kurdistán, que tenga un seleccionado
de fútbol, que sus muertos reposen en suelo kurdo.
El vicio delirante de la prohibición, llevó al gobierno
turco a vedar el acceso a la página de videos Youtube. Sin embargo,
el propio primer ministro Recep Tayyip Erdogan, declaró públicamente
que era “muy fácil entrar a Youtube” y que él
mismo lo hacía.
Es cierto. Las prohibiciones solo generan más entusiasmo y creatividad.
Nadie en Turquía (los kurdos tampoco, claro) se privan de entrar
a Youtube a través de otras páginas. Allí, las y
los kurdos pueden ver videos de cantantes como Serhado, músico
de Hip-Hop, hijo de un exiliado kurdo quien grabara algunos clips en las
montañas del Kandil, donde se halla la guerrilla del PKK.
Los ejemplos podrían seguir… pero ahora mejor esperar porque
la televisión está mostrando a un puñado de héroes
militares que van a la guerra contra la guerrilla.
Kurdistán y todo su peso en petróleo
“que estoy a un paso de la verdad…”
El pueblo kurdo suma un total de casi 40 millones de personas.
Debido a lo complejo de su situación, los datos sobre la distribución
poblacional varían, pero está repartido, más o menos,
así:
•
Irán: 8 millones (17% de la población).
•
Irak: 4 millones (25% de la población total).
• Siria: 2 millones.
•
Armenia, Georgia, Ezebaiyán y Kasajtán: 600 mil.
•
Turquía: 20 millones (25% de la población total).
•
Alemania y resto de Europa occidental: 1 millón.
• Resto del mundo: 4 millones.
Estos datos, imprecisos pero ciertos, muestran que el
pueblo kurdo vive en la diáspora, aún viviendo en su propio
territorio.
Kurdistán posee en su seno casi toda el agua potable de Turquía
además de las tierras más fértiles. Su territorio
carga con los largos brazos de los río Eufrates y Tigris, dos masas
de agua estratégicas para Turquía. En primer lugar, esto
se viene traduciendo en la instalación de represas hidroeléctricas
que han desalojado de sus viviendas a unas 150 mil personas (la mayor
parte kurda). En tanto, la instalación de esas represas posibilitó al
gobierno turco negociar con Siria la expulsión del líder
del PKK Abdullah Öcalan, quien había sido recibido como refugiado
político por ese país. Turquía amenazó a Siria
con dejarlo sin agua, utilizando las distintas represas sobre el río
Eufrates, si no entregaba a Öcalan.
Esa misma amenaza pesó sobre Irak, a quien, hace un año
dejó sin el elemento vital, si acaso se le ocurría colaborar
con la guerrilla (recordemos que la retaguardia del PKK se encuentra en
las montañas del Kandil, en suelo iraquí fronterizo con
Turquía).
Pero no solo eso solo. Las instalaciones nacionales de
Turquía
están custodiadas por el ejército. De modo que, la instalación
de una represa hidroeléctrica, supone la instalación, aunque
pequeña, de una base militar. De este modo, las represas sirven
de excusa para trabar el flujo guerrillero que navega los ríos,
además de poder vigilar las zonas donde la guerrilla tiene apoyo
del pueblo.
Entre tanto, Turquía le debe al Kurdistán el total del
petróleo. Pero no solo Turquía vive de los kurdos. También
Siria extrae el 100% de su petróleo de tierras kurdas, mientras
que en Irak, el crudo extraído de la zona kurda significa el 74%
y en Irán el 50.
A pesar de que el pueblo kurdo vale todo su peso en petróleo,
no puede obtener su autonomía porque la intensión no es
comprarle sino robarle. A ningún estado-nación del mundo
parece conmoverle la situación de extraños en su tierra
del pueblo kurdo. A ningún país parece importarle que casi
40 millones de personas mendiguen su identidad. Ningún gobierno
democrático del mundo parece querer tener intenciones democráticas
en el Kurdistán prohibido. Ningún presidente ni presidenta
del planeta parece querer ganar el premio Nobel de la paz abogando por
una salida pacífica en Kurdistán.
De todas maneras…
Van a excusarme… un niño acaba de morir por las bombas de
gas tiradas por la policía.
Kurdistán,
la novia que nunca tuve
“cuando presiento que sé
lo que se puede encontrar
bajo esa risa feliz y un sentimiento espiritual
que me aguardan para hacerme bueno hasta el final.”
El pueblo kurdo viene bregando por su autonomía en distintas luchas,
armadas y pacíficas, desde hace, al menos, doscientos años.
El intelectual turco Ismail Besikçi, preso durante veinte años
en cárceles de su propio país por hablar sobre la cuestión
kurda, asegura que Kurdistán no es ni siquiera una colonia, que
su pueblo, por lo tanto, no tiene ni siquiera los “beneficios” de
un pueblo colonizado. Dice que Kurdistán es “una colonia
internacional”.
En la guerrilla del PKK no solo hay mujeres y hombres
kurdos, también
hay mujeres y hombres turcos. Porque el problema de Kurdistán es
un problema universal, que toca a cualquier corazón sensible con
las causas humanas.
Kurdistán es el símbolo de la intolerancia de los gobiernos,
de la cooperación de los países expansionistas, de los intereses
capitalistas, de la expoliación realizada por los imperios disfrazados
de repúblicas democráticas.
Estados Unidos y los países que conforman la Unión Europea,
solo encontraron, como un paso más a la solución del conflicto
armado entre el ejército turco y el PKK, que lleva veinticinco
años, declarar terrorista al grupo guerrillero.
En las últimas semanas, el encarcelado líder del PKK Abdullah Öcalan,
invitó a tres grupos de paz a entrar a Turquía con la finalidad
de entregar un proyecto para buscar una salida pacífica y democrática
al conflicto. Pero el ejército turco respondió con un muerto
en la propia frontera por donde entraron los primeros dos grupos, esperados
por 150 mil personas.
Además, la amiga policía francesa, el mismo día
en que los grupos cruzaron la frontera desde Irak, detuvieron a un “peligroso
terrorista del PKK” escondido en París. Desde entonces, se
han registrado al menos tres ataques con armas blancas a kurdos residentes
en Estambul. Entre tanto, al tercer grupo de paz, que ingresaría
procedente de Europa, el gobierno turco le negó la visa, aferrándose
al poder que les da el hecho de que el grupo está formado por exiliados.
Kurdistán es ese amor imposible. Pero esa imposibilidad hace que
se camine, que el pueblo kurdo camine, que busque, y no deje de buscar,
el modo de darse a conocer aprendiendo eso de ser kurdo y ser kurda. Cada
día la resistencia se muestra en más rincones de su prohibición
de ser.
Cuando una anciana y una niña lloran al unísono, formando
un tendal de lágrimas de alegría al ver a sus milicianos
marchar hacia la paz; cuando jóvenes visten a plena luz del día
y por la calle, los trajes que usa la guerrilla en las montañas,
arriesgándose a caer presos por años; significa que este
camino por la identidad y la democracia ejercidas en plena libertad no
tiene retorno.
Kurdistán ese amor imposible, es esa realidad a punto de dejar
de ser sueño.
Y ahora, si me disculpan, voy a subir el volumen del disco
de Pablo Milanés,
ya ningún ruido de aviones militares volando rasante me van a interrumpir.
“La novia que nunca tuve,
el primer amor que siempre soñé.”
(“La novia que nunca tuve”, Pablo Milanés)