Pueblo Vasco finaliza debate sobre su camino a la liberación nacional
La Izquierda Abertzale ha concluído su proceso
de debate
La Izquierda Abertzale ha reunido este
fin de semana a sus Asambleas Territoriales de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa
y Nafarroa, congregando a cerca
de 600 militantes independentistas en representación de los más
de 270 pueblos en los que la Izquierda Abertzale ha realizado su proceso
de debate a lo largo de los últimos meses. Mediante la realización
de estas Asambleas Territoriales la Izquierda Abertzale ha dado por concluido
el debate en el que ha definido y decidido su estrategia política.
En dichas asambleas la militancia ha realizado
un análisis de
la situación política de Euskal Herria y se ha valorado
el proceso de debate tras lo que se ha definido la planificación
política de la Izquierda Abertzale para el 2010. Por ultimo, las
Asambleas Territoriales han ratificado la resolución "Zutik
Euskal Herria", que recoge las conclusiones del debate y la apuesta
política de la Izquierda Abertzale. Los siguientes son los contenidos
más destacables de dicha resolución:
1. La fase política a la que se dirige Euskal Herria es la fase
del cambio político, por medio del Proceso Democrático.
Es decir, una vez creadas las condiciones del cambio, llega la hora de
realizarlo. Por consiguiente, el objetivo de esa fase política
es llevar a cabo este cambio político, logrando el marco democrático
que ofrezca las suficientes bases para que todos los proyectos políticos
sean defendibles y materializables en nuestro país. Alcanzando
así una paz estable y duradera para Euskal Herria. Asumir la apuesta
de materializarlo ha exigido y exige cambios también en nosotros
y nosotras mismas.
2. Para la Izquierda Abertzale, la oportunidad
de un cambio político
verdadero, la oportunidad de superar el ciclo actual y abrir otro democrático,
se encuentra abierta de par en par. Por lo tanto, ahora el desafío
consiste en cruzar esa puerta abierta tras décadas de lucha y trabajo
y efectuar el cambio político. Hay suficientes condiciones políticas
y sociales para ello.
3. Nos reiteramos en el compromiso con
el uso de vías y medios
exclusivamente políticos y democráticos. Son dichos medios
los que hacen posible la necesaria activación popular y la unidad
de acción de las fuerzas democráticas y progresistas del
país, garantía, motor y eje de tracción de la apertura
y avance del Proceso Democrático. Proceso Democrático que
debe desarrollarse en ausencia total de violencia y sin injerencias, rigiéndose
el diálogo y la negociación entre las fuerzas políticas
por los principios del Senador Mitchell.
4. Una amplia acumulación de fuerzas por medio exclusivamente
de la lucha de masas, institucional e ideológica es la base para
llevar al Estado al terreno de la confrontación libre y democrática
de ideas y proyectos políticos, y poder así alcanzar un
escenario donde los ciudadanos vascos libre pacifica y democráticamente
adopten las decisiones que deseen sobre su futuro.
Por todo ello, hacemos un llamamiento
a la sociedad vasca y al conjunto de fuerzas progresistas, demócratas y populares del país
a, manteniendo y respetando cada uno su historia, personalidad y ser,
unamos fuerzas para hacer este proceso irreversible. Llamamos así mismo
a la comunidad internacional a acompañar dicho proceso.
Estamos convencidos que en este camino
y por medio del trabajo en común
y la activación popular, los meses venideros nos depararán
nuevos avances y escenarios que hagan este proceso irreversible.
EZKER ABERTZALEA,
2010ko otsailak 15
Documento:
ZUTIK EUSKAL HERRIA
La Izquierda Abertzale ha analizado la
actual coyuntura y el proceso político vasco, y ha debatido sobre todo ello. No lo ha hecho entre
unos pocos ni en lugares ocultos. Al contrario, ha llevado el debate a
la gran sala de juntas que componen sus militantes y su base social. Ha
sido un ejercicio democrático, un ejercicio democrático
eficaz, pues valdrá para definir la estrategia política
que necesitamos.
No se ha tratado sólo de un debate en abstracto, ya que, al mismo
tiempo, la Izquierda Abertzale ha tenido que intervenir e influir en la
situación política. No podíamos permanecer aislados
en nosotros mismos, a la espera de que en algún momento todo se
aclarara. Teníamos que estar con nuestro pueblo y, a la vez que
realizábamos este debate, debíamos llevar a cabo iniciativas.
Al fin y al cabo, para construir una estrategia eficaz, la Izquierda Abertzale
debe definir a diario su línea política y de intervención.
Por ello, desde el comienzo mismo del curso político comenzamos
a dar cuerpo a nuestra línea de trabajo, con iniciativas y propuestas
concretas. Y de esa misma forma deberemos continuar también en
los próximos meses. Sólo a nosotros y a nosotras, y a nadie
más, nos corresponde asumir tal responsabilidad.
El concepto del tiempo hay que entenderlo
en términos políticos.
Son las condiciones políticas y sociales las que fijan el momento
de realizar apuestas. Pese a que nos ha costado mucho crearlas, hoy en
día existen esas condiciones para dar los pasos que estamos dando. Ése
es el motivo por el que hemos desarrollado este debate. Así, la
elaboración de la ponencia "Clarificando la fase política
y la estrategia" y la presentación de la Declaración
de Altsasu responden tanto a la reflexión interna como a los pasos
que hay que dar en el proceso político. Ambos documentos han sido
ratificados con un amplísimo apoyo de nuestra base social, sin
olvidar que en la Unidad Popular la divergencia también tiene cabida.
El debate llevado a cabo en torno a la ponencia "Clarificando la
fase política y la estrategia" y la presentación de
la Declaración de Altsasu ponen de manifiesto fehacientemente la
voluntad de la Izquierda Abertzale por llevar a cabo el cambio político
y por transitar por el camino del proceso democrático.
Precisamente, a través del debate hemos descubierto lo que debemos
hacer, así como en qué hemos acertado y en qué nos
hemos equivocado en este tiempo. Por eso, a la vez que nos hemos reafirmado
en nuestro proyecto y en las raíces de nuestra trayectoria, también
hemos realizado una profunda autocrítica. Con logros y errores,
hemos traído el proceso de liberación a la fase del cambio
político. Ahora, se trata de hacer irreversible el verdadero cambio
político. Y asumir la apuesta de materializarlo exige cambios también
en nosotros y nosotras mismas.
El
Pueblo Vasco y la ciudadanía vasca, fundamentos del movimiento
de liberación
El Pueblo Vasco. La ciudadanía vasca. Los hombres y mujeres de
esta tierra. Su sociedad. Ésas son nuestras únicas referencias
a la hora de dibujar nuestro proyecto político. La Izquierda Abertzale
reafirma su compromiso de atender al pueblo y a la ciudadanía,
de tener como norte sus deseos y anhelos, así como de respetar
y hacer respetar su voluntad.
De hecho, es la hora del compromiso. Es
la hora de dar pasos. Y en este momento, la Izquierda Abertzale es plenamente
consciente de que la clave
no está en esperar a conocer lo que el resto de agentes están
dispuestos a hacer, sino en lo que nosotros y nosotras debemos hacer.
De ese modo, nuestra fuerza y nuestra razón traerán nuevas
situaciones, podrán condicionar la actuación del resto de
agentes y, lo que es aún más importante, lograrán
cada vez una mayor adhesión popular para que Euskal Herria sea
dueña de su futuro.
Realizar la apuesta política es una decisión propia, porque
consideramos que esta apuesta es la manera más eficaz para avanzar
en el proceso de liberación, y porque responde al deseo de nuestro
pueblo. Nuestras decisiones deben ser siempre consecuencia de nuestra
voluntad y de la de nuestro pueblo. No debe estar forzada por nada, ni
depender de la voluntad de nadie más.
La imposición y la injusticia utilizadas por los estados no serán
jamás ingredientes del proyecto de los independentistas de izquierdas.
No somos como ellos, tampoco cuando debemos hacer frente a la represión
salvaje y al intento de asimilación de nuestro pueblo. No lo hemos
sido jamás, ni lo seremos en adelante.
Damos nuestra palabra de que no dejaremos
que se pierdan la esperanza y las condiciones creadas durante estos
años para alcanzar un escenario
democrático. Sin ir muy lejos, las movilizaciones populares de
los últimos tiempos han mostrado claramente que existe masa crítica
para orientar convenientemente el proceso democrático mediante
vías políticas. Además, la Izquierda Abertzale puede
confirmar que otros agentes, tanto en Euskal Herria como en el ámbito
internacional, están dispuestos a realizar junto con nosotros y
nosotras este camino, cada cual desde sus propias decisiones. Corresponde
a toda la Izquierda Abertzale alimentar las condiciones para que todo
ello pueda desarrollarse con fortaleza. No defraudaremos a nuestra historia.
No defraudaremos a nuestro pueblo.
Desde hoy mismo tenemos el futuro por
ganar. La opción de la independencia
está abierta. En Europa se han constituido estados y en diferentes
lugares ese debate está plenamente abierto. La opción de
crear nuevos estados es una opción real si existe la capacidad
de articular mayorías democráticas sólidas. Euskal
Herria es un pueblo organizado, dinámico y preparado, con suficiente
madurez y con suficientes bases políticas, sociales y económicas.
Por encima de cualquier otra cosa, tenemos plena confianza en nuestro
pueblo.
Antecedentes
políticos, motivos
para la confianza
Hace 50 años Euskal Herria agonizaba. En este periodo de tiempo,
gracias a la lucha, hemos recorrido el trayecto hasta abrir la opción
de la constitución del Estado Vasco. Ahora, después de haber
logrado frenar la operación política diseñada tras
la muerte de Franco, cuyo objetivo era la asimilación de Euskal
Herria, estamos a las puertas de un nuevo tiempo que tendrá como
objetivo constituir un marco democrático.
En estas décadas hemos logrado muchos avances y victorias parciales.
Además de responder a las embestidas de los estados, hemos tenido
capacidad de desarrollar una línea política. Hemos hecho
frente a los intentos de destrucción del independentismo y, al
mismo tiempo, hemos sido capaces de abrir y ganar debates, así como
de colocar en el centro del panorama político contenidos y propuestas
concretas.
No ha sido un camino fácil. El sufrimiento ha sido la terrible
consecuencia de este largo ciclo de conflicto político y confrontación
armada. Aunque muchos hayan querido ocultar la realidad, el origen de
ese sufrimiento resulta evidente: la negación de los derechos de
Euskal Herria. Esa negación provoca el conflicto político,
y la estrategia represiva lo alimenta. Superar esa situación es
una necesidad para poder alcanzar ese escenario democrático donde
poder defender nuestro proyecto político.
Durante todos estos años, la Izquierda Abertzale ha realizado
un enorme trabajo. Desde la lógica política de ese mismo
trabajo y desde la confianza que ofrece el camino realizado hemos formulado
el camino del próximo periodo. Nuestra historia y nuestras razones
nos dan confianza en nosotros mismos.
La
fase política, la fase del cambio
Nos encontramos en una fase política agotada, y ello ofrece claramente
oportunidades históricas al proyecto nacional y social. Las opciones
de cambio político institucional caracterizan la situación
de Euskal Herria, si bien es cierto que esas opciones tienen formas e
intensidades diferentes en el sur y el norte de Euskal Herria.
Es cierto que la situación de bloqueo se está prolongando
más de lo debido, principalmente porque los estados así lo
han decidido a través de la estrategia represiva. En concreto,
en Hego Euskal Herria seguimos entre dos ciclos, uno agotado y otro nuevo
aún sin definir. Así, el pulso político del momento
y la principal batalla se centra en la dirección y forma de ese
nuevo ciclo que hay que abrir.
La oportunidad de un cambio político verdadero, la oportunidad
de superar el ciclo estatutario supeditado a la estrategia de la negación
de Euskal Herria y abrir un marco democrático, se encuentra abierta
de par en par. Ahora el desafío consiste en cruzar esa puerta abierta
tras décadas de esfuerzo, trabajo y lucha y efectuar el cambio
político. Hay suficientes condiciones para ello. La clave reside
en concretar la estrategia eficaz que, aprovechando esas condiciones,
materialice dicho cambio.
París mantiene una agresiva actitud de negación sobre el
norte de Euskal Herria. Pero ya sea en la reivindicación institucional,
en la defensa del euskera, en la construcción nacional o en las
luchas del ámbito socio-económico, las movilizaciones sociales
demuestran una y otra vez las ansias de vivir y la determinación
por lograr el reconocimiento de este país.
Las bases para el reconocimiento de la
territorialidad de Euskal Herria están asentadas en la ciudadanía de Lapurdi, Nafarroa Beherea
y Zuberoa. Tenemos que abrir en las tres provincias una nueva fase que,
mediante la acumulación de fuerzas, obtenga el reconocimiento institucional
y para que París respete la palabra y la decisión de Euskal
Herria.
La fase política a la que nos dirigimos es la fase del cambio
político. Una vez creadas las condiciones del cambio, llega la
hora de materializarlo. Por consiguiente, el objetivo de esta fase política
es lograr el marco democrático que ofrezca las suficientes bases
para realizar el camino hasta la constitución del Estado Vasco.
El
proceso democrático, la palanca
del cambio de ciclo
El proceso democrático constituye la palanca para el cambio de
ciclo, es el instrumento principal de la fase política. Hay que
articular un proceso democrático que tenga como base la negociación,
el acuerdo político y la participación popular. Desarrollar
un proceso de ese tipo resulta la única vía posible para
realizar el cambio de marco.
Es hora de estructurar el proceso democrático. Y ese proceso tiene
un objetivo definido: constituir el marco democrático que resuelva
los nudos de la autodeterminación y la territorialidad. El marco
democrático tiene que posibilitar que todos los proyectos políticos
puedan ser materializados, incluido el de los independentistas. El acuerdo
político resolutivo entre las distintas formaciones vascas, que
deberá ser respetado por los estados, constituye el elemento que
debe gestar el proceso democrático. Los principales protagonistas
serán la ciudadanía vasca y Euskal Herria, para iniciar
el proceso, para fortalecerlo, para refrendar los acuerdos de solución
y para tomar las últimas decisiones sobre su organización
interna y relaciones externas. Deben construirse las condiciones para
desarrollar adecuadamente este proceso, es decir, sin injerencias, injusticias
y sin violencia.
Tal y como se afirmó en la Declaración de Altsasu, iniciar
el proceso democrático supone una decisión unilateral de
la Izquierda Abertzale. Pese a los altibajos y superando los problemas
que se presenten, el proceso democrático constituirá un
reto que deberá mantenerse en el tiempo. Para su desarrollo se
buscarán acuerdos bilaterales o multilaterales con los agentes
políticos vascos y con la comunidad internacional. Así como
con los estados para alcanzar la resolución del conflicto.
Por decisión propia y desde la confianza, con la esperada ayuda
de otros agentes y la previsible oposición de potentes centros
de poder, la Izquierda Abertzale prevé tres estaciones en el proceso
democrático que ya se está poniendo en marcha en Hego Euskal
Herria. Mientras, en Ipar Euskal Herria las labores principales consisten
en el trabajo de socialización y de dar forma a una acumulación
de fuerzas específica. Éstas son esas tres estaciones:
Mínimos democráticos. Constituyen la base necesaria para
poder desarrollar el proceso democrático. Deberán materializarse
acuerdos o decisiones sobre la igualdad de oportunidades de todas las
fuerzas políticas y sobre la desactivación de las medidas
de excepción.
Acuerdo democrático. Se basaría en el desarrollo de los
contenidos políticos trabajados en el último proceso de
negociación, reconociendo el carácter nacional de Euskal
Herria, garantizando que todos los proyectos políticos puedan ser
realizables, y estructurando las vías jurídico-políticas
para que los territorios vascos puedan establecer sus relaciones tanto
entre si como con el Estado.
Marco democrático. Supondría la materialización
jurídico-política del acuerdo democrático. Se constituiría
gracias a la voluntad popular y garantizaría superar las negaciones
estructurales que padece Euskal Herria. Ahí situaría la
Izquierda Abertzale su esfuerzo por crear una autonomía conformada
por los cuatro territorios de Hego Euskal Herria y con derecho a decidir,
en el sentido expuesto en la propuesta de Anaitasuna, y del mismo modo,
en articular una autonomía con los tres territorios de Ipar Euskal
Herria, tal como recoge la Propuesta de Uztaritze.
Nuevas estrategias e instrumentos, medios para avanzar
Estamos comenzando una nueva fase, y ello
exige nuevas estrategias e instrumentos. Para llevar a cabo el cambio
resulta imprescindible posibilitar
una acumulación de fuerzas creciente y llevar la confrontación
al terreno donde los estados son más débiles, esto es, llevar
la confrontación al terreno político.
La conclusión del debate se ha decantado por situar todas las
formas de actuación al servicio del reto que entraña la
nueva fase política; para favorecer la acumulación de fuerzas
que exige el nuevo ciclo. Por tanto, con el objetivo de la acumulación
de fuerzas como horizonte, la lucha de masas, la lucha institucional y
la lucha ideológica, la modificación de la correlación
de fuerzas y la búsqueda del apoyo internacional serán los únicos
instrumentos del proceso democrático. El apoyo popular supondrá la única
garantía, y el movimiento popular, el acicate más eficaz.
Será el empuje de la unidad de acción y la activación
popular, desarrolladas mediante la utilización de vías y
medios exclusivamente políticos y democráticos, el que abrirá el
marco democrático.
El proceso democrático tiene que desarrollarse en ausencia total
de violencia y sin injerencias, rigiéndose el diálogo y
la negociación entre las fuerzas políticas por los principios
del Senador Mitchell. Nadie podrá utilizar la fuerza o amenazar
con su uso para influenciar en el curso o el resultado de las negociaciones
multipartitas, así como para tratar de modificar el acuerdo que
nazca de las mismas.
El proceso democrático debe traer consigo una organización,
una acumulación de fuerzas, una capacidad de lucha y un apoyo popular
crecientes, y gracias a todo ello se podrán lograr objetivos tácticos
y proyectar diferentes iniciativas: entre otras cosas, lograr las libertades
democráticas básicas y dar pasos en la liberación
de presos, reoxigenar la construcción y articulación nacional,
fortalecer la ofensiva política en el ámbito internacional
e impulsar la negociación política.
La estrategia que estamos perfilando cuenta
con ámbitos de trabajo
bien definidos. Resulta práctica y ofrece la posibilidad de dar
pasos concretos. Las principales líneas de trabajo consisten en
sumar fuerzas en favor de la independencia y la soberanía, en fortalecer
las dinámicas en favor de las libertades democráticas y
de los presos y presas, en proyectar los instrumentos e iniciativas que
desarrollen el proceso democrático -en concreto, para impulsar
la negociación política-, y en diseñar el camino
para fortalecer la propia Izquierda Abertzale. Desarrollar y concretar
todo ello acaparará el trabajo teórico y práctico
de los próximos meses.
Consideramos que el proceso democrático y la construcción
nacional deben ir de la mano. La construcción nacional tiene una
gran importancia también en la actual fase política. De
hecho, supondrá un instrumento para la acumulación de fuerzas
y para que el proceso tome una dirección adecuada. Hay que situar
la construcción nacional en el cambio de ciclo. Es más,
el cambio de ciclo debe permitir que la construcción nacional avance
de un modo más eficaz, uniendo el trabajo del movimiento popular
y el de las instituciones. En nuestro análisis también la
construcción nacional entraría en una nueva fase.
La Izquierda Abertzale quiere añadir al cambio político
el cambio social, porque considera que unirlos constituye garantía
para ambos. Un cambio político sin cambio social sería claramente
insuficiente, y el cambio social sin cambio político resulta irrealizable.
En definitiva, además de hacer frente a la injusticia que impone
el modelo neoliberal, la lucha de izquierdas que debemos desarrollar orientaría
adecuadamente el cambio político y favorecería la acumulación
de fuerzas de los trabajadores y los sectores populares. El trabajo que
debe efectuar el sindicalismo resulta fundamental.
Los y las independentistas de izquierda
deseamos el cambio social, y para ello, entre otras cosas, resulta imprescindible
el aliento del movimiento
popular, la práctica feminista, una nueva política lingüística,
un nuevo modelo educativo, el trabajo de los agentes culturales y la pujanza
del movimiento juvenil.
Para avanzar en esta apuesta política, en el futuro la Izquierda
Abertzale deberá disponer de una formación política
legal para la intervención político-institucional, así como
para participar en la mesa de partidos políticos donde se logre
el acuerdo político resolutivo. Por tanto, le corresponderá a
dicha formación, sea cual sea su nombre y estructura legal, ser
la referencia de todos los independentistas y socialistas de Euskal Herria
en la práctica política, de masas, ideológica e institucional
a desarrollar en el proceso democrático.
Ezker Abertzalea
En Euskal Herria, febrero de 2010
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Saludos
Izquierda Independentista Vasca