La guerrilla tamil responde que no se rendirá y seguirá luchando
Los
Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE) han asegurado
en declaraciones a Reuters que nunca se rendirán y seguirán
luchando porque "tenemos la confianza de que ganaremos con la ayuda
de la población tamil". El Gobierno de Sri Lanka mantiene
el ultimátum de 24 horas e insiste en que "el único
camino para la guerrilla es la rendición".
Por: Gara
Lakshiman
Hulugalle, portavoz de Defensa, ha remarcado a Al Jazeera que "cuando empiecen las operaciones, si los líderes
del LTTE todavía no se han rendido, no tendrán otra opción
que afrontar la muerte". Se calcula que cerca de 100.000 civiles
están atrapados en la denominada "zona libre de combates",
un pedazo de tierra de 17 kilómetros cuadrados en la región
de Vanni. El lunes, cuando se dio a conocer el ultimátum, más
de 49.000 emprendieron la huida a pie. Pero, muchos temen caer en los
campos de internamiento instalados por el Gobierno.
"Tenemos informes fiables de la zona de combates que atestiguan
que 14.000 civiles han sido masacrados. Por favor, entiendan que se trata
de una guerra sin testigos y sin la presencia de medios. Si, Sri Lanka
está contando la verdad, ¿por que no permite a las agencias
humanitarias y medios de comunicación internacionales entrar e
informar in situ?", se pregunta David Poopalapillai, portavoz del
Congreso tamil en Canadá. "Los civiles tienen miedo en la
zona gubernamental. Temen ser encerrados en centros de internamiento,
por eso prefieren quedarse en la llamada 'zona segura' –ahora objeto
de combates–", subraya.
La web Talminet ha denunciado que cientos de cuerpos siguen
tendidos sobre el suelo en Maaththa´lan y Pokka´nai, y que el lunes,
600 personas heridas de gravedad fueron trasladadas a un hospital provisional
instalado en la escuela de Mullivaaykkaal, área bajo control del
LTTE. Remarca también que hoy mismo en la tarde, un ataque con
obuses de la Aviación cingalesa ha matado al doctor Siva Manoharan
en Valaignarmadam. Al parecer, se había negado a abandonar la zona
ante la catastrófica situación sanitaria. Hace meses ya
que apenas hay medicamentos. Las escuelas e incluso la sombra de los árboles
se han convertido en improvisados centros sanitarios.
Un portavoz de los tamiles que se ha identificado como
Thileepan ha asegurado a la cadena británica BBC que al menos un hospital, un orfanato
y numerosas residencias han sido destruidas en las últimas semanas,
por lo que miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares,
a ocultarse entre árboles o en trincheras cavadas en la arena.
Organizaciones como War Without Witness han informado
además del
uso de armas químicas como el gas mostaza. Algunos pacientes han
presentado vómitos persistentes, ampollas de color mostaza, dificultad
para respirar y extremo dolor. El Gobierno cingalés ha negado todas
estas acusaciones, responsabilizando a la guerrilla por el destino de
la población.
Entretanto, continúan las protestas de la diáspora tamil
en varias ciudades europeas. El lunes por la noche, 180 personas fueron
arrestadas en París después de cortar el tráfico
en un cruce de carreteras en el norte de la capital francesa.