Bolivia
2009: Crónica de campaña
Por:
Askapena
Comenzamos
con ésta una serie de crónicas sobre las próximas
elecciones en Bolivia.
Santa Cruz
El aterrizaje en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz
de la Sierra, está plagado de incógnitas, de preguntas, de una inmensa
curiosidad sociológica por realizar un breve acercamiento a una
región boliviana que ha sido referente de la oposición más
dura e intransigente al gobierno de Evo Morales.
Las imágenes de Rubén Costas –prefecto departamental-,
Branko Marinkovic –líder del Comité Cívico
de Santa Cruz- y de las hordas violentas de la Unión Juvenil Cruceñista –grupo
de choque de la derecha más reaccionaria- se suceden en mi cabeza,
producto de la relevancia mediática que cobraron en los últimos
dos años.
Conocer las particularidades de la realidad política de Santa
Cruz y su influencia en el contexto nacional, identificar la correlación
de fuerzas actual entre el MAS y la derecha, y pulsar el ambiente de campaña
electoral, son algunos de los interrogantes que quisiéramos comenzar
a desentrañar, en esta primera visita a la capital del Departamento
más rico de Bolivia, comenzamos:
MARTES, 17 DE NOVIEMBRE
Desde primeras horas de la mañana, el calor es pegajoso en el
centro de la ciudad. No llega a las insuperables cifras de la capital
del Paraguay, pero el sol se deja sentir en toda su plenitud. Cuando uno
camina sus calles, se percibe un aire similar al de Asunción, como
antes de partir nos habían advertido.
Desde el principio, la “singularidad” cruceña se hace
presente a través de varios indicadores. En la “Plaza Principal”,
llamada también “Plaza 24 de septiembre”, se encuentra
el otrora mítico “Club Cívico” de Santa Cruz,
lugar de encuentro de las clases dominantes departamentales, como nos
precisa un periodista del lugar. Hoy día, aunque venido a menos,
sigue esforzándose por conservar su rancia distinción, mostrando
una enorme bandera departamental y cartelería del movimiento “autonomista”.
Limpiabotas de tez morena lustran los zapatos de trajeados
individuos de piel más clara, mientras algunos de ellos leen con parsimonia
el periódico de mayor tirada local, el antigubernamental y conservador “El
Deber”. Mujeres mayores de indudables rasgos indígenas, sentadas
sobre el piso, piden monedas a los viandantes, mientras jóvenes
estudiantes universitarios, de porte más occidental, se manifiestan
frente a la fachada de su facultad exigiendo más inversión.
Todos ellos conforman la fotografía móvil del mediodía
cruceño.
Telefoneó al camarada de la embajada innombrable y me facilita
el contacto del único concejal masista de la ciudad, “Chato” Peredo,
hermano del mítico Inti Peredo, compañero del Che en el
foco guerrillero boliviano de los sesenta. La imposibilidad de encontrarnos
me obliga a localizar a Darwin, candidato suplente a diputado, que en
nuestra fugaz conversación me asegura que trabajar para la izquierda
en esta ciudad ha traído y sigue trayendo importantes riesgos físicos
para cualquier compañero.
Mi conversación en un locutorio del centro, es escuchada de manera “accidental” por
un tipo flacucho y sudoroso que se disculpa por la indiscreción
de su afinado oído, presentándose como periodista que trabaja
para “Cambio”, el nuevo periódico del Estado. En tiempo
breve me realiza un diagnóstico sensiblemente crítico de
algunas políticas del gobierno y de la figura de Evo Morales, lo
cual me parece profundamente saludable, viniendo de una pluma asalariada
del gobierno. ¿Ocurriría lo mismo, por ejemplo, en el Reino
de España? Seguramente que esto es consecuencia de la “insoportable
falta de libertad de expresión” que se padece en los países
bolivarianos, como diría la inefable SIP. De cualquier manera,
el susodicho advierte que este gobierno es histórico, por aupar
a la máxima jefatura del Estado a un indígena, que ha empezado
a preocuparse seriamente por los más pobres y a mejorar sus condiciones
de vida.
MIÉRCOLES, 18 DE NOVIEMBRE.
Gerson Rivero es un periodista de izquierda que vende
su fuerza de trabajo al periódico “El Deber”, el rotatorio conservador antes
citado. Gerson es cruceño de nacimiento y conocedor de la historia
de su región, además de un firme defensor del gobierno boliviano
y en consecuencia muy crítico con la derecha regional. Conversamos
con él y su compañera degustando un típico almuerzo
cruceño en el restaurante céntrico “El Aljibe”.
La
oligarquía de Santa Cruz
Gerson, nos advierte de la enorme influencia de la oligarquía
cruceña en la vida política del Departamento. Señala
que los empresarios agrícolas y ganaderos, formaron hace ya medio
siglo logias de poder que controlan el desarrollo económico, político
y cultural de Santa Cruz. Casi nada se escapa al férreo control
de las logias. Hasta los Carnavales son conducidos y caracterizados por
las logias de poder.
Estas logias, que nunca levantaron la bandera de la autonomía
y que compartían negocios con los gobiernos centrales de La Paz,
vieron peligrar sus intereses con la subida de Evo al Poder Ejecutivo.
Es en este momento cuando instrumentalizan la reivindicación de
la autonomía, como vía para enfrentarse al gobierno de cambio
que lideraba el MAS. Son estas logias las que azuzaron a los miembros
de la Unión Juvenil Cruceñista para que salieran a las calles
-al estilo de las tropas de choque fascistas en la Italia de Mussolini
y en la Alemania de Hitler- para que persiguieran, humillaran y golpearan
a hombres, mujeres y niños indígenas, por el sólo
hecho de representar el imaginario de la Bolivia mayoritaria india y campesina.
Son estos mismos los que en septiembre de 2008 ocuparon, destruyeron y
en algunos casos quemaron las instituciones del Estado central, bajo el
falso paraguas de la autonomía, cuando en realidad la destrucción
de bienes y las agresiones a los más pobres, se hacía en
defensa de un proyecto de país excluyente, minoritario, racista
y clasista.
Lo que resulta sorprendente pero muy inteligente, según apunta
Gerson, es la sangre fría que tuvo el gobierno central para evitar
la escalada violenta y dejar que estos grupos se desacreditaran públicamente
ante gran parte de la sociedad cruceña e incluso ante muchos de
sus propios simpatizantes. Hoy día, señala Gerson, han perdido
mucha credibilidad y una parte importante de su apoyo.
Evo “El Visionario” y la revolución
boliviana
Por la tarde del miércoles 18 de noviembre, un taxi me acerca
hasta el lugar de la cita, donde me espera hace rato un hombre curtido
en la lucha durante décadas, con experiencia incluso en la época
de la militancia en la lucha armada. Me recibe con mucha amabilidad y
fraternidad, pero con el tiempo justo debido a la frenética labor
de la recta final de la campaña electoral.
Comienza describiéndome a Evo, como un hombre “visionario” que
siempre anticipó el avance y las victorias electorales: aquella
vez, en 2002, cuando en un programa de televisión se burlaron de él
porque afirmó que iba a disputar el primer puesto en las presidenciales,
y sorprendió a todos quedando en segundo lugar; o en las elecciones
de 2005, cuando todos le miraron incrédulos porque aseguró que
sobrepasaría el 50% de los sufragios, como después sucedió;
y más recientemente en el referéndum revocatorio de 2008,
cuando afirmó que superaría el 60% de apoyo, lo cual era
considerado excesivo por sus propios compañeros, y terminó cosechando
un aplastante 67% de los votos.
Nos recuerda los días de lucha que enfrentaron al pueblo contra
la oligarquía cruceña. Rinde un homenaje al barrio popular
denominado “Plan 3000”, que resistió con dignidad la
arremetida de las hordas al servicio de la oligarquía, y evitó que
todo el territorio urbano quedase bajo control de la reacción,
como necesitaban las clases dominantes para mostrar su supuesta hegemonía
política.
Alude también a la jugada maestra del Presidente cuando se atrevió a
medirse en el revocatorio, obligando a los prefectos de la derecha a pasar
por el mismo aro, que llevó a la caída de dos de ellos,
mejorando así la correlación de fuerzas de la izquierda
en el terreno del poder departamental.
Me confiesa la astucia de los grupos de inteligencia del
gobierno, que consiguieron infiltrarse en la red paramilitar que la
oligarquía
de Santa Cruz estaba creando, con el objetivo de conformar un ejército
paralelo de mercenarios al servicio del “nuevo Estado” cruceño.
No sólo se abortó la constitución de dicha red paramilitar,
sino que se consiguió identificar a “distinguidos” personajes
de la “alta sociedad” del Departamento.
JUEVES, 19 DE NOVIEMBRE
El jueves 19, a media mañana, me recibe en una de las Casas de
Campaña del MAS, Mauro Peña, candidato a diputado por Santa
Cruz. En la parte trasera de la casa, al aire libre, soportando un viento
que golpeaba con fuerza todo lo que se encontraba a su paso, conversamos
con el candidato sobre la realidad política cruceña y nacional.
El
proceso histórico-político de Santa Cruz
Para comprender la actual coyuntura cruceña, obviamente hay que
retroceder en el tiempo para identificar las variables fundamentales del
desarrollo histórico de la región. Mauro precisa que hasta
la Revolución Boliviana de 1952, Santa Cruz estuvo olvidada por
los gobiernos centrales. De hecho, no había un camino hacia Occidente.
La Revolución es la primera responsable del impulso económico
de la región, lo cual será acompañado después
por el dictador Banzer, oriundo de Santa Cruz, que favoreció en
gran medida a este territorio con la entrega de tierras. El robo del erario
público y el negocio del narcotráfico en los años
ochenta, fortalecerán aún más a las clases dominantes
cruceñas.
Los Estatutos de Autonomía, advierte Mauro, se diseñaron
para enfrentar al gobierno revolucionario de Evo Morales y con el objetivo
de crear un “nuevo Estado”, que tuviese el control de los
recursos estratégicos y un sistema de justicia independiente. Para
el candidato a diputado, la oligarquía fracasó principalmente
por el éxito del bloqueo que el movimiento campesino aplicó a
la región. Según Mauro, el punto de inflexión fue
Tarija, donde los grupos de choque de la derecha fueron derrotados por
los campesinos, los cuales fueron a tomar la Prefectura. En ese momento,
acorralado, el Prefecto de Tarija llama a diálogo y se rompe la
unidad de la media luna.
El Plan 3000: un barrio popular de resistencia
A primera hora de la tarde, cuando el sol caía con más
fuerza, me aupé al autobús que iba en dirección al
Plan 3000, el barrio popular que casi nadie conocía hasta que su
heroica resistencia, aquellos días de mayo y septiembre de 2008,
lo mostraron al mundo en imágenes que recorrieron el globo.
En la rotonda del Plan 3000 me bajo y camino sorteando
un viento fortísimo
cargado de arena, que se incrusta en los ojos y te obliga a avanzar de
espaldas. Pregunto por la “Universidad Igualitaria Andrés
Ibáñez”, donde me espera el director del Centro, Edwin
Grimaldo, un viejo luchador que vive hace más de un cuarto de siglo
en el barrio. Agarra su celular y llama a Eduardo Loayza, director de “Radio
Integración”, una radio comunitaria manejada por las organizaciones
sociales de la zona, como él mismo nos explica después.
Edwin rememora el nacimiento del barrio, hace 26 años, cuando
tras una fuerte inundación, 3.000 familias se quedaron sin hogar
y fueron trasladas al actual Plan 3000. De ahí su nombre. En condiciones
muy precarias, sin apenas presencia del Estado, ha vivido la comunidad
casi la totalidad de este cuarto de siglo.
Grimaldo recuerda con emoción los días de lucha en el Plan
3000, en mayo de 2008, cuando la celebración del referéndum
de autonomía, y posteriormente en septiembre del mismo año,
cuando resistieron la invasión de las hordas violentas financiadas
por la oligarquía. Afirma, con orgullo, que nunca consiguieron
someter al Plan 3000, ni ocupar ninguna de sus instituciones centrales,
como la radio comunitaria o la Universidad Igualitaria. Asegura que la
labor del compañero Eduardo Loayza, al frente de la “Radio
Integración”, fue clave para movilizar a miles de jóvenes
del barrio que salieron a la calle a enfrentarse cuerpo a cuerpo con los
miembros de la Unión de Jóvenes Cruceñistas, provistos
con armas modernas y vehículos último modelo. Después
de aquellos días, el Plan 3000 es un referente de resistencia popular
en Santa Cruz y en toda Bolivia.
Aprovechamos también para conversar con Eduardo Loayza y rescatar
su visión –la de un joven militante de barrio popular- sobre
el proceso de cambio en Bolivia y la coyuntura actual. Para Eduardo, los
logros han sido evidentes en estos 4 años de gobierno del MAS.
Destaca la nacionalización de los hidrocarburos, que ha permitido
aumentar los ingresos del Estado y las reservas internacionales del país
como nunca. Gracias a esto, añade, se han podido crear los “bonos” para
los sectores populares y así mejorar su calidad de vida. Destaca
el proyecto estratégico para industrializar el país, y el
impulso que se le va a dar a la producción de hierro y a la de
litio, además del sueño de tener el primer satélite
boliviano de la historia.
Nos habla también, de los errores y debilidades, como la deficiente
administración del Estado, el modelo de reforma agraria excesivamente
permisivo con los grandes propietarios y las cesiones a la derecha en
el proceso constituyente. Pero lo que más le duele ha sido la maniobra
del MAS para dividir a la derecha cruceña, aceptando en sus filas
a algunos miembros de la Unión Juvenil Cruceñista, que meses
atrás habían humillado y golpeado salvajemente a compañeros
y vecinos del barrio. Hoy día, afirma consternado, los vemos encima
de la tarima y tenemos que compartir espacio con aquellos que nos agredieron
y que todavía nos siguen despreciando. “Ya sé que
la política es así, pero esto nos duele muchísimo”.
Termina recordándonos, que la única vía para consolidar
los cambios y avanzar hacia una nueva sociedad es: la lucha, la lucha
y la lucha.
Anécdotas
filofascistas: un taxista y un mural
Las pintadas de las paredes de cualquier ciudad del mundo
son una parte importante de la simbología política y social de cualquier
sociedad y, suelen ser muy aleccionadoras en cuanto a identificar los
grandes temas conflictivos del momento político. En las calles
de Santa Cruz, la hegemonía de la derecha también es perceptible
en los murales anónimos que pueblan las paredes: “¡Me
cago en tu voto, Evo!” y “¡Evo, va a morir en Santa
Cruz!”, son algunos de las frases lapidarias y escatológicas
que muestran el “ingenio” de los pseudo-muralistas, que en
público probablemente se reivindican los más demócratas,
mientras en privado hacen apología al mejor estilo filofascista.
Pero sin duda, el más “entrañable” personaje
que hemos conocido en Santa Cruz, es un taxista anónimo, que a
bordo de un carro destartalado y mugriento, nos obsequio con una serie
de comentarios al más puro tono fascistoide. El tipo, con sus greñas
enredadas, sus tatuajes tipo alcatraz y su rostro desfigurado al mejor
estilo cubista, superaba con creces al protagonista reaccionario de “Taxi
Driver”, haciéndolo parecer a su lado, la mismísima
madre Teresa de Calcuta. “A ese indio de mierda no lo queremos aquí en
Santa Cruz”; “a esos coyas de mierda no les gusta trabajar”;
son algunas de las perlas que nos regaló gratuitamente este energúmeno
al volante, cerrando su monólogo con el broche de oro: “¡Lástima
que los españoles no mataron a todos los indios!”. Un espécimen
que pudiera parecer una excepción, pero que dramáticamente
es representativo de sectores sociales que piensan de forma similar, aunque
públicamente no tengan el descaro de defenderlo de manera tan descarnada.
Evo
y la “clase” media cruceña
La cita oficial era a la 7.30 de la tarde en el Hotel
Los Tajibos, uno de los más lujosos de Santa Cruz. Un grupo de “clase” media
de la ciudad que había fundado la asociación “Santa
Cruz Somos Todos”, había organizado un acto de campaña
electoral, con el Presidente y el Vicepresidente. Lugar quizás
no habitual para Evo, pero inevitable por el auditorio. La política
como el arte de la astucia para consolidar la hegemonía y mejorar
la correlación de fuerzas en un histórico feudo de la derecha.
Tuvimos que esperar 2 horas y media para el inicio del
acto, que comenzó pasadas
las 10 de la noche. Evo, con su habitual atuendo informal. Junto a él,
el inseparable Álvaro García Linera, de traje y corbata.
El discurso del Presidente y candidato, milimétricamente diseñado
para el auditorio presente: los sectores medios y pequeños empresarios
de la zona. No podía faltar una defensa sólida del “respeto
a la propiedad privada”, además de una mención a la
figura constitucional de la “libertad de culto”. También
una reivindicación de los “bonos” para los pobres,
como vía para estimular la economía interna y a su vez impulsar
el crecimiento económico. Y finalmente, como era de esperar, una
apología de la conciliación, como medio para la acción
política, frente a modelos de confrontación.
Próxima estación:
Cochabamba.