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Jueves 28 Mayo 2009
 
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El diario Gara entrevista a ETA

« El desbloqueo llegará de la activación de las fuerzas que tienen en cuenta los derechos de este pueblo» «antes o después, han de llegar el diálogo y la negociación»


En el comunicado del 30 de enero aparecía la siguiente frase: «Es el momento de unir las fuerzas a favor de este pueblo, sin excusas, para que los abertzales entremos en la fase de la independencia». ¿Qué estarían dispuestos a hacer para facilitar que se produjera esa acumulación de fuerzas? Es decir, ¿cuál sería su aportación para ayudar a pasar desde la actual situación a otra diferente?

Gaueko: En primer lugar –deje que me explaye un poco en esta pregunta–, debemos decir que detrás de aquella afirmación hecha en el comunicado se encuentran la situación estructural y la fotografía política de Euskal Herria: al analizar la situación de los cimientos del país, son evidentes las consecuencias de la asimilación política y la colonización turística que han padecido en el último siglo los territorios vascos bajo dominio de Francia. Si no se produce un cambio de fondo, si no se crea una estructura organizativa y de desarrollo popular, resulta complicado imaginar a Lapurdi, Behe Nafarroa y Xiberoa en el siglo XXII: no habrá euskara, ni industria, ni agricultores… Estos territorios sometidos se convertirán en lugares de ocio para ingleses, parisinos y bordeleses.

Si analizamos la situación de este último siglo en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa Garaia, hemos conocido 40 años de franquismo y otros 30 de imposición por la reforma española. Podríamos decir que la situación del euskara y la persecución a la identidad vasca en Nafarroa Garaia es la misma que hace 50 años: el proceso de minorización iniciado por los franquistas en las cunetas tiene continuación, de la mano de UPN-PP y del PSN, en las leyes que emanan del Parlamento de Nafarroa Garaia. De la misma manera, la política llevada a cabo por el PNV en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa ha perseguido afianzar la tendencia autonomizadora del abertzalismo y la identidad vasca: impartiendo generación tras generación que Euskadi se compone de tres territorios, condenando a las nuevas generaciones a un modelo educativo que no euskalduniza, dejando la ordenación territorial y la clase trabajadora en manos de la especulación y de los intereses de los empresarios... Si analizamos la represión y la persecución a los derechos civiles y políticos de la última década, también podremos observar el agravamiento de la situación de nuestro pueblo: precisamente, contra aquello que puede cambiar esa situación estructural.

Argi: Esa cruda fotografía nos lleva, obligatoriamente, a subrayar la necesidad de entrar en la fase de la independencia. Porque sin Estado propio, a este país le espera un negro futuro. Incluso muchos de aquellos que hace 30 años se alinearon con la reforma han visto dónde nos lleva ese camino, esa Administración: a una muerte lenta pero segura como pueblo.

Cuando se abre el debate para la descentralización del Estado de Francia y la reforma para responder a la crisis de organización territorial del Estado de España, se abre el debate político y, con ello, también las puertas de las oportunidades y los riesgos para nuestro pueblo. Lo que está en juego es el marco político. El partido se juega entre lo que necesita este país y lo que necesitan España y Francia.

Que esas puertas se abran tanto como para que entremos en la fase de la independencia dependerá de la unión de las fuerzas favorables a este pueblo y de los pasos que se den en ese camino.

Gaueko: La pregunta es la siguiente: ¿los agentes, ciudadanos y partidos abertzales estamos de acuerdo en el diagnóstico de la situación de Euskal Herria? ¿Estamos de acuerdo en que la imposición y el pactismo practicados hasta ahora llevan a nuestro pueblo a su fin? ¿Estamos de acuerdo en que, en esta fase histórica, es tarea de los abertzales llevar a nuestro pueblo a un escenario en el que pueda decidir su futuro?

¿Pero ustedes a qué estarían dispuestos para facilitarlo?

Argi: ETA y la izquierda abertzale siempre se han mostrado dispuestos a dar pasos en esa vía. Los independentistas nos hemos pasado estos últimos 30 años, en los que nos hemos dedicado con ahínco a la construcción de Euskal Herria, a dar pasos, proponer iniciativas y hacer aportaciones en ese sentido. Son aquellos que hace 30 años se alinearon con la reforma del Estado y que hoy citan la necesidad de crear un Estado Vasco quienes se tienen que poner en marcha para emprender una estrategia encaminada a esos objetivos. Se suele decir: Ardi galdua atzeman daiteke, aldi galdua berriz ez! Los que tienen que facilitar el camino de la autodeterminación a este pueblo son los mismos que, hasta ahora, se lo han impedido labrando la vía autonómica.

Está claro lo que el resto les demanda a ustedes, incluso algunos les tachan de «obstáculo». ¿Qué tienen que decir? ¿Y qué les pedirirían ustedes?

Gaueko: Hay que tener cara para decir que ETA es el obstáculo para que Euskal Herria sea soberana. Eso es un insulto, y una excusa para esconder la trayectoria de cada cual o para no dar pasos que requieren de determinación política. El único camino estéril es aquel que no se emprende, el hecho de dar vueltas y vueltas cuando se llega a la encrucijada... Y en la lucha por Euskal Herria, al menos Euskadi Ta Askatasuna no tiene ninguna intención de meterse en caminos perdidos o de pasar el tiempo.

Argi: A los que dicen eso, les proponemos un ejercicio político: que demuestren, o mejor dicho, que den pasos por su cuenta, algo que por el momento no han hecho. Que demuestren desde la práctica política su coraje para la confrontación democrática y entonces podrá generarse el debate sobre los pasos, los obstáculos y los métodos.

Los que dicen que somos un obstáculo no suelen toparse con muchas trabas para unirse con los opresores de nuestro pueblo cuando se trata de condenar a ETA. ¿Qué han hecho desde el proceso de 1998 esos que interpelan a la izquierda abertzale? ¿Dónde han puesto freno a la estrategia de los estados? ¿Cuándo han hecho una aportación de calado en la construcción de Euskal Herria? Eso es lo que les pediríamos: que comiencen a exigirse algo a sí mismo antes de empezar a hacérselo a otros.

Se les ha achacado que no son compatibles el llamamiento a aunar fuerzas y algunas acciones armadas (el atentado contra EITB, la muerte de Inazio Uria); es decir, que iban en sentido contrario al trabajo en común.

Argi: Como hemos dicho con anterioridad, el objetivo del Movimiento de Liberación Nacional Vasco no es el trabajo en común por el trabajo en común, para las fotos. Hemos llegado al agotamiento de los marcos vigentes y al debate de la necesidad de uno nuevo gracias a la lucha desarrollada por ETA y la izquierda abertzale en los últimos 30 años. En esas décadas, nuestra organización se ha caracterizado por poner sobre la mesa propuestas políticas dirigidas al trabajo en común y a la resolución del conflicto.

Por tanto, siempre hemos encaminado el trabajo en común hacia unos objetivos. En una estrategia de unidad, esas acciones o algunas otras pueden generar contradicciones a quien habla mucho pero hace poco respecto a esa estrategia. Eusko Alkartasuna es el paradigma de lo que decimos. Estado Vasco arriba, confrontación democrática abajo..., pero en esa vía no demuestra, ni con la izquierda abertzale ni a solas, determinación o valentía alguna.

Gaueko: Las acciones que estamos mencionando pueden ser para algunos una razón para no actuar en común, pero la izquierda abertzale también podría presentar un arsenal lleno de razones para no hacerlo con muchas fuerzas de Euskal Herria: la tibieza mostrada ante el TAV, la tendencia a mirar hacia otro lado frente a las torturas o la persecución a los presos políticos vascos, la falta de rechazo a los beneficios de poder que les reporta la ilegalización... Se oyen excusas y razones por doquier en referencia al trabajo conjunto, mientras que no se entiende que la primera prioridad es la responsabilidad para con nuestro pueblo.

¿Qué opinión les merece la reciente huelga general convocada por el sindicalismo vasco?

Argi: Como ciudadanos vascos y trabajadores, nos unimos a la huelga. Los sindicatos vascos han mostrado coraje y fuerza con esa convocatoria, consecuencia del malestar y el cansancio de los trabajadores. Hay que analizar con detenimiento lo que está pasando con eso que se ha denominado crisis. Y es que los mandatarios han puesto a toda máquina todos los mecanismos de propaganda con el fin de confundir y engañar a la ciudadanía. La crisis no es económica, sino que se trata de una crisis de la insaciabilidad del sistema; una crisis que pone de manifiesto la inviabilidad de este sistema capitalista.

Lamentablemente, por medio de la propaganda y la desideologización, muchos ciudadanos han interiorizado que la crisis es general, que no tiene responsables y que debemos sufrirla en nuestra propia piel. Pero no es así, a pesar de que sus consecuencias más graves se padecen entre la clase trabajadora y aquellos sectores económicos más débiles: los inmigrantes, las mujeres, los jóvenes, los jubilados... Es a ésos, que no tienen ninguna responsabilidad en la situación, a quienes se les ha hecho pagar la factura para salvar el sistema.

Ahora, sin vergüenza alguna, las decisiones se adoptan en centros de poder que nadie ha elegido, como el G8 o el G20. ¿Y qué se decide? Como bien claro ha dejado Sarkozy, reformar cuanto sea necesario, para que en el fondo nada cambie, para que el capitalismo no fracase por completo y vuelva a ser sostenible otra vez: ayudas a las compañías de seguros, a las entidades bancarias, a los industriales... Y para los trabajadores: inseguridad, precariedad, desempleo, sobreexplotación, empobrecimiento... Euskal Herria también es víctima directa de ese sistema capitalista.

Comparando con la del de España, la situación en el Estado de Francia no es tan grave, pero la respuesta que se le está dando desde el movimiento obrero es fuerte. En el Estado de España, en cambio, CCOO y UGT se han convertido en sindicatos contrarios a la lucha y a los abertzales y que bailan al son de la melodía que tocan los mandatarios y el sistema. Al sindicalismo vasco le han dicho que no hay razones para la huelga porque no quieren morder la mano que les da de comer.

La gravedad de la situación socieconómica se está convirtiendo en una razón de peso en pro de la soberanía de nuestro pueblo. Porque la soberanía puede poner límite a todo eso, y supone una necesidad perentoria para construir un modelo basado en el reparto de la riqueza y la justicia social. Podríamos decir que la huelga ha sido un paso cualitativo en ese camino.

En una rueda de prensa ofrecida en marzo por una amplia representación de la izquierda abertzale, se destacó la necesidad de una estrategia eficaz para dar el salto a un marco democrático y poder responder a las claves del conflicto. En el contexto de ese objetivo, ¿dónde y cómo se colocan ustedes?

Gaueko: Desde su nacimiento, la preocupación de la izquierda abertzale ha sido creación de una estrategia efectiva. Teniendo en cuenta las condiciones existentes en Euskal Herria y pretendiendo fortalecer la correlación de fuerzas favorables a Euskal Herria. En la medida en que se van completando las fases, se generan nuevas situaciones y éstas, obviamente, precisan de nuevas respuestas. Por otro lado, en la última década el enemigo ha dado nuevos pasos represivos para neutralizar la estrategia de la izquierda abertzale. Por lo tanto, no tenemos ninguna duda de que hay cosas que reflexionar en relación a esas condiciones represivas y las condiciones políticas existentes en Euskal Herria. ETA ve con buenos ojos las reflexiones y clarificaciones que pueda hacer la izquierda abertzale para trasladar tanto su proyecto popular como a Euskal Herria a un escenario democrático. Porque el hecho de que sea eficaz, es vital para la estrategia en favor de nuestro pueblo.

¿Dónde y cómo se coloca ETA ante ese objetivo? Al igual que el resto de organizaciones y organismos, Euskadi Ta Askatasuna lleva a cabo una reflexión política continua, y al ser una organización armada, el hecho de ser eficaces y tener una estrategia efectiva se convierte en eje y preocupación de nuestra reflexión. En ese sentido, antes del verano acabaremos un proceso reflexivo y asambleario cuya finalidad consiste en fijar una estrategia político-armada eficaz.

¿Y cuáles han sido los temas a debate en ese proceso?

Gaueko: Ese largo proceso asambleario ha tenido diferentes partes. Hemos analizado en profundidad la situación estructural de Euskal Herria, estudiando las fuerzas que actúan en la construcción de Euskal Herria y la imposición de los estados. También lo hemos hecho con la situación internacional y la de los estados enemigos. En una segunda parte, hemos debatido sobre la situación política, realizando un balance político del último proceso negociador que pretendía abrir un proceso democrático. En ese análisis general, hemos tratado la trayectoria del Movimiento de Liberación y la actividad de nuestra organización en la última década. En un tercer apartado, hemos debatido sobre la línea armada y la estrategia a llevar a cabo para que los derechos de Euskal Herria sean reconocidos. Y por último, hemos hablado sobre la organización interna y la estructura de la Organización para poder desarrollar todo eso.

Aparentemente, los estados español y francés se encuentran cómodos en esta situación, en este ciclo de enfrentamiento armado. Parece que les interesa la situación de bloqueo. ¿Por dónde vendrá el desbloqueo?

Argi: Los estados enemigos no están cómodos porque estemos en el ciclo de enfrentamiento armado, porque, a nuestro modo de ver, no vivimos en ese ciclo de enfrentamiento armado que usted menciona. Nuestro pueblo vive en un estado de imposición política y armada y es eso lo que provoca el conflicto político. La propia existencia de ETA es consecuencia de ello. Diríamos que el Estado de Francia no está muy cómodo. Se está extendiendo la postura favorable al reconocimiento de Euskal Herria. La alternativa política para el desarrollo de la Euskal Herria al norte del Bidasoa tiene éxito en amplios sectores de los tres territorios, y el salto represivo que ha dado en los últimos años el Estado de Francia es una muestra de ese éxito y de esa incomodidad.

No obstante, desde el proceso de 1998 sí creemos que el Estado de España puede contar con razones para sentirse más cómodo: el frente fascista, después de haber conseguido que el PNV vuelva a plegarse a los intereses de los estados, ha dado un paso para poder gestionar directamente el centro de poder de Lakua. NaBai tiene interiorizada esa línea de aceptación del marco y estatus impuesto a Nafarroa Garaia. Junto a UPN, NaBai ha sido la única fuerza que se ha mostrado dispuesta a respaldar a Zapatero en el Congreso español.

Desde que en el año 1999 muchas fuerzas soberanistas regresaran a sus palacios de invierno, la izquierda abertzale se ha quedado sola en la defensa de los derechos de Euskal Herria. De esa forma, el Estado ha dirigido todas sus fuerzas contra la izquierda abertzale y contra ETA, queriendo llevar el conflicto a los vértices Estado-izquierda abertzale, y ahí, evidentemente, el enemigo se siente más cómodo; y también porque ETA, en los últimos meses, no ha mostrado una línea lo suficientemente fuerte como para hacer daño al enemigo.

Gaueko: Las fuerzas soberanistas se muestran dóciles, dispersadas y sin la suficiente capacidad de influencia. ¿De dónde vendrá el desbloqueo? Podía haber llegado desde diversas vías. Mucho hemos esperado por si podía venir desde el cambio de trayectoria del PNV o desde su división interna. Pero... balizko errotak, irinik ez. Si la derecha autóctona, al menos, colocara sus intereses económicos en favor de la soberanía, tal como han hecho en Flandes, Escocia u otros países, otro gallo nos cantaría en nuestro país.

Por tanto, el desbloqueo para que Euskal Herria pueda salir de esta situación de crisis vendrá de esa constatación: en primer lugar, de la interiorización de que estar esperando al PNV resulta baldío y, en segundo, de poner fin a la dispersión de aquellas fuerzas que tienen en consideración los derechos de este pueblo y de su activación.

En el comunicado de enero también hicieron alusión a la situación internacional, y pusieron varios ejemplos, como los de Escocia e Irlanda. También está el caso de Groenlandia. Aun siendo todos distintos, es evidente que existen otros modelos, porque en el caso de Irlanda han entrado en la fase del acuerdo resolutivo (situando las consecuencias o expresiones del conflicto, inclusive la lucha armada, en el camino de la solución) y en los otros no ha existido lucha armada. ¿Los modelos de Escocia o Groenlandia pueden ser aplicables hoy en Euskal Herria en pos de un marco democrático y una verdadera transición política?

Gaueko: Para ETA, todos los procesos de lucha de los pueblos en pos de su emancipación merecen un análisis, especialmente los que puedan darse en Europa, pero también los que se desarrollan en otras partes del mundo. Las diferencias que existen entre los procesos que viven en Escocia y Groenlandia y el proceso de liberación de Euskal Herria no residen en que en un lugar haya lucha armada y en otro no. Diferencias al margen, la principal variable para que esos procesos tengan un desarrollo es la actitud abierta que mantienen los gobiernos del Reino Unido y de Dinamarca. Siendo conscientes de que los procesos de Groenlandia y Escocia son totalmente diferentes respecto al de Euskal Herria, nuestra respuesta es que sí. ¡Por supuesto que sí! Los modelos también son aplicables en nuestro país, ya que se basan en el hecho de que Dinamarca y el Reino Unido comprenden como principio político el respeto democrático que deben a la voluntad de Groenlandia y Escocia, respectivamente. En nuestro caso, lo que destaca por encima de todo lo demás es el principio de los proyectos impuestos de Francia y España. Por tanto, si no son aplicables es por la actitud cerrada de ambos estados, no por otra cosa.

Volviendo sobre Irlanda, ¿cuál es la reflexión que hacen sobre el desarrollo de aquel proceso?

Gaueko: Antes que nada, nosotros le debemos el mayor respeto al desarrollo del proceso de lucha que se produzca en cualquier otro país. Desde una perspectiva revolucionaria, no sería válido que nosotros dijéramos a nadie qué es lo que debe hacer, o qué no, en su país. Ese camino emprendido hace una década ha tenido sus altibajos, pero avanza continuamente dando pasos que le acercan a sus objetivos.

Alto el fuego en1998: declararon que lo decretaron porque, después de la firma de Lizarra, existían opciones de avanzar hacia la soberanía. El de 2006, para posibilitar un proceso democrático, a raíz de las negociaciones con el Gobierno. ¿Este último camino está totalmente cerrado?

Argi: Si pregunta si hay algún tipo de contacto o relación con el Gobierno de España, no, no hay ninguna relación entre ETA y el Gobierno de España. En cambio, si está preguntando si mantenemos abierta la posibilidad del diálogo y la negociación, necesariamente la respuesta ha de ser que sí: porque, antes o después, han de llegar el diálogo y la negociación.

¿Qué han aprendido de esos procesos, principalmente del último? ¿Han hecho autocrítica? ¿Quedó abierta alguna puerta?

Gaueko: Lamentablemente, todo proceso que se haya roto sin lograr su objetivo deja su lección. Y decimos lamentablemente porque los procesos no debieran ser una forma para aprender lecciones, sino para abrir otro escenario político y democrático. Hemos tratado con profundidad sobre ello en el proceso asambleario. Hicimos todo cuanto estaba en nuestra mano para que el proceso democrático llegara a buen puerto. Lamentablemente, el Gobierno de España no desarrolló el proceso en las condiciones acordadas ni tuvo voluntad para llevarlo hasta su último objetivo, y se obcecó en un intento de desfigurar y deteriorar el proceso.

Argi: ¿Si hemos hecho autocrítica? A la hora de hacer un balance político en profundidad del proceso han aparecido espacios para la autocrítica. En cuanto a si quedó abierta alguna opción, ya hemos respondido en la anterior pregunta. La solución estará ahora bloqueada, pero en la medida en que es la única salida...

¿Cómo ven al PSOE después de ese último proceso (Loiola, el último intento...). ¿Y al PNV? ¿Sirve para algo aquello en lo que se avanzó?

Gaueko: El PSOE está situado en esa tesis política renovada de la apuesta represiva. Desde los altavoces de La Moncloa se escuchan serenatas parecidas a las ya escuchadas a Franco, Suárez, González y Aznar. Pero todos esos se fueron por donde llegaron. Los defensores más vehementes de esas tesis han quedado “quemados” continuamente, no hay más que mirar dónde han acabado Mayor Oreja, Redondo o María San Gil. Esa tesis ha perdido toda credibilidad en Euskal Herria.

Para justificarse por su actitud en el proceso, el PSOE ha prometido a los poderes internacionales y del Estado que solucionará ««policialmente este problema». Y está intentado demostrar eso, vendiendo ya la piel del oso y con alguna borrachera represiva de por medio a raíz de ciertas detenciones. Pero llegarán las resacas, y otra vez el problema y su gravedad se situarán en el centro de la agenda política. Y antes de lo que creemos, les escucharemos hablar otra vez de diálogo, paz... En cuanto al PNV, hemos denunciado públicamente y en varias ocasiones la actitud que mantuvo en el proceso. El PNV se aferró con mayor fuerza si cabe que el PSOE al blindaje del marco autonómico. En un proceso futuro, vemos al PNV, una vez más, jugando el mismo papel que ha mantenido en los diálogos de Argel y Loiola: el del veto y en pro de los intereses de Madrid.

Gaueko: No albergamos ninguna duda sobre para qué sirve lo avanzado en el proceso. En términos políticos, hemos llegado al nivel más elevado alcanzado nunca en un proceso. Ha evidenciado que este pueblo tiene ganados dos debates: el primero, que la resolución del conflicto llegará de un proceso de diálogo y negociación; y el segundo, que los vascos tienen todo el derecho a decidir su futuro y que hacerlo factible cerrará de una vez por todas la puerta del conflicto.

¿El comportamiento de los agentes internacionales no da opción a realizar un nuevo intento?

Gaueko: Sólo la actitud de los agentes internacionales no da pie a ello porque las posibilidades de abrir un nuevo proceso no están en su mano, sino en la de los estados que nos oprimen o, en su caso, en la de nuestro pueblo, en la medida en que sea capaz de dar los pasos necesarios para acabar con esa opresión. Es decir, la influencia de los agentes internacionales es muy importante a la hora de abrir, apoyar, alimentar y desarrollar un proceso, pero, en el fondo, la premisa fundamental para el desarrollo de un proceso pasa por la voluntad de las partes implicadas. La voluntad de ETA es la misma ayer que hoy. Por el contrario, la voluntad de los dirigentes de España no se vislumbra por ningún lado.

¿El procedimiento de Anoeta sigue estando en vigor?

Gaueko: Sí, sin duda alguna. Sin obviar que, en la medida en que los procedimientos son procedimiento, pueden mejorarse o renovarse, la virtud y actualidad de éste consiste en la aceptación que tiene entre las fuerzas que inciden en el conflicto.

¿Estarían dispuestos a volver a expresar la disponibilidad (para el desmantelamiento de las estructuras militares de la organización en caso de garantizar un escenario democrático) que mostraron hacia el final? ¿En qué condiciones?

Argi: Declarándolo de esa forma, o de cualquier otra, ETA está dispuesta a poner punto final a la trayectoria de la lucha armada en el momento en que sean levantados los topes de los estados a la decisión que tenemos los ciudadanos vascos para decidir nuestro futuro. Dicho de otro modo, las armas de ETA callarán cuando todos los proyectos políticos, incluida la independencia, sean materializables.

Si la negociación, la lucha armada... son instrumentos, ¿cómo pueden desarrollarse de ahora en adelante?

Gaueko: La negociación es una fase de lucha que, al mismo tiempo, es la culminación de otra fase de lucha anterior. Estamos en un tiempo de confrontación abierta que ha traído consigo, por parte de los estados, una ofensiva política y represiva. Consideramos necesario responder como pueblo a esa ofensiva que tiene como objetivo ahogar a Euskal Herria en ese marco de partición. Al mismo tiempo, a la lucha armada le corresponde responder de forma eficaz a esa ofensiva; es decir, demostrar que la vía policial es estéril y trasladar hasta aquellos dirigentes que tienen responsabilidad política la necesidad de la resolución del conflicto.

¿Cómo alimentarían un proceso democrático, la posibilidad de un nuevo proceso de negociación y acuerdo?

Argi: Para que sea democrático, un proceso de ese tipo requiere de la participación de los estados. Es decir, no está en manos de ETA, ni de la izquierda abertzale ni de los ciudadanos vascos abrir directamente un proceso democrático. Si mañana los que aceptamos los derechos democráticos que le corresponden a Euskal Herria llegáramos a un acuerdo, no llegaría con ello un proceso democrático. Podríamos abrir un proceso que respaldara y presionara en esa dirección, pero no sería un proceso democrático. Para llegar a un proceso democrático, en primer lugar deberían actualizarse la igualdad de oportunidades y los derechos civiles y políticos, abriendo así un escenario democrático en el que no tendrían cabida las expresiones de violencia y persecución.

Ése sería el punto de partida del proceso democrático. Naturalmente, antes de sentarse a hablar con los que defenderían los intereses y el proyecto del Estado para llegar a ese escenario democrático, sería necesario que las fuerzas que tienen en cuenta los derechos democráticos de Euskal Herria confluyeran en un acuerdo de mínimos de cara a conseguir la soberanía.

Ilegalización, encarcelamientos, macrojuicios, la situación en las prisiones... El Estado español, y también el francés en gran medida, han incrementado la represión. ¿Qué valoración hacen de esa ofensiva? ¿Se podría pensar que están cerrando todas las puertas a una solución?

Gaueko: Los estados están enfrascados en una demostración de fuerza. La ilegalización está teniendo mayor repercusión política de lo que algunos creían en la fotografía política de Euskal Herria. En los denominados macrojuicios, con el argumento de que eran de ETA, han enviado a prisión a un montón de gente que no tenían ninguna relación con nuestra organización. Francia ha dado importantes pasos en los últimos años contra miembros de la izquierda abertzale de los tres territorios, y también contra Laborantxa Ganbara o aquellos que están haciendo frente seriamente a la situación estructural de Euskal Herria.

Las ofensivas del enemigo están guiadas por una estrategia políticomilitar, cuya finalidad última es el independentismo. Y ése es su objetivo porque sabe que desde el independentismo pueden abrírsele nuevas oportunidades a este país. La lógica de los estados es muy simple: neutralizando al agente principal que puede traer el cambio político de la soberanía, se impide que pueda producirse ese cambio de raíz. Por tanto, no es tanto si están cerrando las puertas de la solución o no, sino que están buscando la mayor debilidad posible del vértice de las demandas populares y de los derechos de este país en ese proceso de cambio de marco.

¿Qué valoración hacen de los resultados obtenidos por la izquierda abertzale en las últimas elecciones?

Argi: Como dijimos en el comunicado del Aberri Eguna, son unos resultados dignos de elogiar. El enemigo, en su pretensión de dar la última vuelta en la fase de ilegalización, ha querido expulsar a la izquierda abertzale del Parlamento de Gasteiz, como con anterioridad hizo de los ayuntamientos y del Parlamento de Iruñea. La validez de esos votos ha de compararse también con los objetivos de la estrategia del enemigo: desde que en 2002 toma la decisión de dejar fuera de la ley a la izquierda abertzale, ha tenido por objetivo debilitar y vaciar la izquierda abertzale hasta el extremo pero, pese a condicionarla, vemos que ha errado en sus cálculos. Ahora también este pueblo tendrá el coraje suficiente como para hacer frente al desafío del enemigo. Porque la izquierda abertzale es un sector social amplio y activo integrado por militantes y miles y miles de ciudadanos que están construyendo país; totalmente enraizado en la realidad de los barrios, pueblos, ciudades, centros de trabajo y de enseñanza. Y eso, frente a esa agresión que supone la expulsión de las elecciones y los ámbitos institucionales, es un gran respaldo para la izquierda abertzale en el camino de llevar a este pueblo a la libertad.

Por lo tanto, con el encarcelamiento de candidatos, las cargas contra movilizaciones, el boicot y arrinconamiento de esos supuestos medios de comunicación, los miles de txakurras de todos los colores a la captura de las papeletas..., recibir 100.000 votos es impresionante. Y el enemigo lo ha visto mejor que nadie.

¿Qué consecuencias puede acarrear la nueva situación de la CAV? En el último comunicado, calificaron de “caudillo” a Patxi López. ¿Cómo valoran los resultados electorales?

Gaueko: En primer lugar, esas elecciones nunca han sido fruto de la libre voluntad del pueblo, y en esta ocasión han sido más antidemocráticas que nunca. Con anterioridad, ese Parlamento tenía como objetivo desfigurar y dividir la realidad de Euskal Herria; ahora, también desfigura totalmente la realidad de esa parte de Euskal Herria. Decidieron dejar fuera de la institución de Gasteiz a la que podría haber sido tercera o cuarta fuerza, la independentista. Y entre los que lo decidieron, a la hora de repartirse el pastel se ha producido una sorpresa de última hora: primero López “Caudillo de Vascongadas por la Gracia de Dios” a la Lehendakaritza y, seguidamente, Ibarretxe a casa. A consecuencia de la ilegalización, el PP consigue esconder su fracaso y la pérdida de la mitad de los votos, y PNV y PSOE, al igual que IU, se hacen con escaños que no les corresponden. Y Aralar, a cuenta de la ilegalización, recibe de manos de Rubalcaba el papel de catalizador de leyes fascistas.

Si la izquierda abertzale hubiera podido presentarse, los fascistas de López y Basagoiti no habrían llegado a la Lehendakaritza; el PNV no se haría con la Lehendakaritza sin el apoyo de la izquierda abertzale; IU habría desaparecido de ese Parlamento; y los resultados de Aralar y Eusko Alkartasuna habría que verlos. Por tanto, la fotografía sería muy diferente, pero no tanto en relación a la Lehendakaritza o al reparto de escaños, sino en cuanto al debate político mismo. El cambio se produce en las condiciones necesarias para la verdadera reforma del marco político que necesita este pueblo. El Estado ha querido variar esas condiciones, y para eso ha llegado el Gobierno títere del frente fascista PP-PSOE. El PNV tiene una gran responsabilidad en esa situación. Ha sido el que abrió la puerta a esa posibilidad, el que, desde el proceso de 1998, en vez de poner el potencial de ese Parlamento al servicio del cambio político, abrió la opción de gobernar con los fascistas. Una vez ha pasado el agua, es inútil construir el dique. Ahora, ese PNV que, por naturaleza y práctica, ha nadado en las funciones de poder debe demostrar que puede ser un pez que sabe vivir fuera de las grandes aguas del poder.

La fotografía, por tanto, es muy preocupante, pero no porque el PNV haya perdido su poder, sino porque ese poder ha quedado en manos de la alianza fascista española. Porque después de 30 años, ese ámbito institucional de gran potencialidad soberanista y de impresionante presupuesto ha quedado en manos del enemigo sin que nunca haya sido invertido en el camino de la soberanía. Está por ver qué es lo que va a cambiar. El PNV y el tripartido han sido abanderados del TAV, puesto en marcha por Madrid para seguir dividiendo y destruyendo Euskal Herria. Quien ha convertido a la Ertzaintza en unos uniformados Guerrilleros de Cristo Rey ha sido el PNV, ahí es difícil que se pueda ver mayor crueldad. No conformarán un nuevo modelo educativo que euskaldunice a las nuevas generaciones, pero el PNV también había dicho que no lo iba a hacer.

El euskara seguirá siendo oficial, pero los euskaldunes veremos conculcados nuestros derechos un día sí y otro también, por lo que en eso tampoco variará nada. La política social del tripartito se ha caracterizado por repartir viviendas como en el bingo, por no reunirse con los sindicatos en 10 años, por decretar la amnistía fiscal para los ricos y por los intentos de ocultar su política neoliberal mediante la propaganda de chiringuitos como Osalan. Pero sí existe preocupación por el fortalecimiento registrado en la correlación de fuerzas que pretenden repetir en el Parlamento de Gasteiz un nuevo ciclo autonómico que comienza en España y termina en España. Eso acarreará que se profundice en la conculcación de derechos civiles y políticos, se den pasos para la legitimación de la represión, se registre una cruzada encubierta contra el euskara, se continúe en la negación de Euskal Herria y se produzca un nuevo y estéril intento para la consecución de aquello que el frente español no ha logrado con 30 años de reforma.

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