Familia de Ranquilhue denuncia secuestro y matonaje por parte de la fiscalía
chilena
Cansados
del permanente asedio policial, los familiares del peñi Daniel Lincopan,
dirigente de la Comunidad Juan Lincopan de Ranquilhue,
decidieron denunciar públicamente su situación, interponiendo además un
recurso de amparo en la Corte de Apelaciones de Concepción.
Si bien se sabe que la militarización de la zona del
Lleu Lleu se ve desde hace más de una década, en el último tiempo han
aumentado y endurecido las agresiones contra las comunidades, con encarcelamientos,
torturas y viciados enjuiciamientos políticos contra el movimientos mapuche,
cuyo secreto deja en indefensión a los acusados.
Los hechos relatados por la lamwen Miriam Castro, pareja
del peñi Lincopan, dan cuenta de la violencia con la que conviven a diario
y que se repite en toda la zona.
Eran
las 10 de la mañana del miércoles 23 de diciembre, el peñi Daniel caminaba
por la plaza de Cañete junto a su hija de 7 años,
cuando fueron sorpresivamente detenidos por una camioneta de extraños
que sólo se identificaron como "comisión civil", sin placas, ni órden
de detención ni nada.
Sin
mediar más palabras los subieron a la camioneta por la fuerza, asi secuestrados
hasta la comisaría de Cañete, donde sólo le
dijeron que lo llevarían a Talcahuano, donde el fiscal Andrés Cruz. La
pequeña Daniela debió esperar durante todo el día en casa de unos conocidos,
motivo de mofa para los secuaces de la fiscalía.
Ante la arrogante presencia del fiscal Andrés Cruz en
el Ministerio Público de Talcahuano, el peñi Lincopan fue interrogado
durante más de cuatro horas. Allí se hayaban tres extraños junto al fiscal.
Ninguno se identificó, ni menos le mostraron algún documento que demostrara
la legalidad de su secuestro ante un tribunal.
Como
es ya habitual en estos personajes de la justicia chilena, escupen amenazas
y apremios delirantes con la esperanza de escuchar lo que quisieran.
Le encararon su relación con otros comuneros procesados, con extranjeros
que visitan la zona del Lleu Lleu, sobre las actividades de su señora
y hasta el absurdo de la "misteriosa tenencia" de herramientas de trabajo.
Pero
la causa principal de esta persecución quedó clara cuando
le fustigaron su rol en la toma del Fundo Ranquilhue a mediados de octubre
del 2009, cuando la comunidad de Ranquilhue dio grandes pasos
en su proceso de recuperación territorial.
He
ahí el temor del estado obediente al gigante de Mininco, quienes se
han esmerado en estancar dicho proceso por medio de promesas, engaños,
coaptación de dirigentes y represión.
Sacan
entonces sus sucias y repetidas artimañas: sus testigos protegidos,
sean inventados o comprados, habrían mencionado al peñi Lincopan como
participante en la organización de hechos enmarcados en la resistencia
mapuche de
la
zona
entre los
años 2005 y 2009.
Frustrados
por la decidida negativa del peñi a declarar, los hostigamientos policiales
de inmediato se redoblaron hacia él, sus familiares y su comunidad,
queines
a diario ven llegar extraños personajes cuya actitud matonezca no tiene
otro fin que intimidar y amedrentar a la gente que no se ha dejado engañar
por los invasores del lago mapuche.