A tres años de libertad vigilada son condenados los tres miembros de las
redes de apoyo
Finalmente, a tres años y un día de pena remitida fueron
condenados Alex Bahamondes, Eric Von Jenstchyk y Juan Medina, miembros
de las redes de apoyo a las comunidades mapuche en conflicto. Este fue
el resultado del descarado montaje, que les acusó de participar en la
quema de dos camiones en Ercilla, el 5 de enero del 2008.
La
condena consiste en tres años de libertad vigilada por gendarmería
y firmando más el pago de 12 UTM, unos 37 mil pesos mensuales por
un año. Inicialmente, la
parte
querellante encabezada por el fiscal antimapuche Miguel Angel Velásquez
solicitaba 7 años y medio de cárcel, sin embargo, la
evidente inconsistencia de sus pruebas rebajó inevitablemente
la culpabilidad inventada por la inteligencia del estado chileno.
En
tanto, la defensa aún sorprendida por la sentencia condenatoria,
recurrirá a la Corte de Apelaciones para intentar
anular el juicio, dentro de los próximos 10 días. Esa sería
la única
posibilidad de revertir la condena política contra nuestros hermanos,
cuya inocencia fue aclarada con pruebas contundentes.
Condenados porque había que condenar
Pese
a no existir ninguna prueba en su contra, a contar con decenas de testigos
que los situaban en otro lugar en el momento de los hechos, a no encontrar
ningún elemento que los vinculara con la quema de los camiones
durante los allanamientos, a no encontrarles armas, a no encontrar conexión
previa a la detención entre ellos, después de haber periciado
sus teléfonos celulares, que ninguna huella plantal (de los zapatos
incautados) coincidía con las del lugar de los hechos y que los
testigos de la fiscalía se contradecían con declaraciones
sin consistencia y sentido, fueron irrisoriamente condenados, con la
pena mínima que podían recibir.
Esta
condena se sustenta en la declaración de un testigo sin
nombre ni rostro, quien dice reconocer en medio de la oscuridad
y los nervios a los tres condenados. Este “reconocimiento” se
realiza a través de la visualización de 400 fotos, 200
fotos en un computador y las mismas imágenes en papel (quiénes
aparecen y de dónde aparecieron esas fotos es un secreto de la inteligencia
del
estado).
Esta
diligencia se realizó inmediatamente después
de ocurridos los hechos, es decir, después de que el chofer
manejara de Santiago a Temuco, descargara el camión, y camino
a Santiago, en el sector de Chamichaco realizara su único descanso
del viaje. Luego, es interrogado y sometido a la visualización
de las fotografías, todo esto sin sus lentes ópticos y
con un estrés inevitable.
Más
allá de eso, este teatral testimonio fue la única prueba presentada
por la fiscalía durante 16 meses de investigación, la que nunca bastó
ni siquiera para mantenerlos en prisión preventiva.
Señales
de represión
La
colusión entre el gobierno, las policías, los tribunales
de justicia y los ricos de este país dan como resultado casos
como éste, que no tienen ninguna lógica, ninguna prueba
y ningún
sustento, pero sus resultados están a la vista. Se debe precisar
que los jueces a cargo del fallo, pese a tener el veredicto listo
antes del juicio, los condenó a la pena mínima a la cual estaban expuestos,
un hecho nunca antes visto en casos calificados como “terroristas”,
pero que por ser tan evidente el montaje y la farsa de la fiscalía,
los magistrados no tuvieron la desfachatez suficiente para aumentar
las penas, ni para encarcelarlos.
Como
se ha denunciado, presenciamos de principio a fin cómo el estado
chileno preparó este golpe a las redes de apoyo. Una vil maniobra
represiva cuyo objetivo de amedrentar apoyo social a la lucha mapuche,
está lejos de cumplir su propósito.
Más
allá de la burda condena, queda manifiesta la necesidad que
tiene el estado chileno de perseguir y torturar a todo aquel que se atreva a
no estar de acuerdo con su política. Tras condenar a estos tres jóvenes,
se deja conforme a los capitalista forestales y camioneros, a las policías
represoras y legitima el trabajo de inteligencia del estado. Además, se
entrega una clara señal a las Redes de Apoyo, que sea como sea
se les va a perseguir y hostigar, hasta que se rindan al poder de los ricos de
este país, pero difícilmente podrán acallar y encarcelar
el deseo de libertad y autonomía del pueblo mapuche.